Opinión

Búlgaros

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No hay nada más viejo en la vieja política que los procesos congresuales en los que el líder omnipotente resulta elegido a la búlgara, con unos porcentajes de aceptación que superan el noventa por ciento, cuando no llegan casi al pleno al quince después de haber laminado a la prendida oposición postiza, que no se sabe si se presenta con una buena voluntad digna de encomio o para hacer el paripé de que todavía hay alguien capaz de mantener una posición crítica. Pablo Iglesias ha sido reelegido secretario general de Podemos a la búlgara y ha entrado de lleno en la vieja política y por el camino se ha dejado aquellos de los sueldos de como mucho tres veces el SMI y la limitación de mandatos. Como muchos presidentes latinoamericanos, está dispuesto a cambiar la Constitución del país y en su caso los estatutos para optar a la reelección eterna. El Vistalegre 3 de Podemos no ha interesado ni a sus propios inscritos porque han votado solo el 11% de ellos. Será ley de vida: lo nuevo se acaba volviendo viejo.