Opinión

Suiza

Cuando Marc Márquez celebró la consecución de su cuarto campeonato del mundo de MotoGP con la bandera de la república de su casa con el número 93, se había suscitado una polémica previa que obviaba que llevaba varios años haciendo lo mismo como homenaje a sus seguidores.

El piloto leridano era víctima de la exacerbación de sentimientos nacionales que ha provocado el ‘procés’. Márquez cada vez tiene la cabeza mejor amueblada y eso le ha permitido ganar el mundial de este año. Y no hay que echar en saco roto una reflexión que ha realizado sobre patriotismo y dinero, quejándose del acoso que ha sufrido por no enarbolar la bandera española comparándolo con la benevolencia que reciben otros deportistas que se sienten muy españoles pero no tributan sus impuestos en nuestro país. Los que se comportan así son patriotas de hojalata y para ellos su verdadera patria es su cuenta corriente en Suiza.