Opinión

EL HOMBRE ESCOBA

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EL HOMBRE ESCOBA

Si usted, estimado lector, dispone de la paciencia, no sólo de empezar sino también la de acabar este artículo, se dará cuenta que, la explicación inicial sobre una demarcación futbolística, sólo sirvió para la introducción de todo lo escrito. Y no es mi voluntad faltar al respeto ni menospreciar a ningún hombre, que cada cual tiene aptitudes para lo que las tiene y, a veces las circunstancias, le encaminan a lo que mejor sabe hacer. Quiero hacerles la observación de que en el fútbol –quizás el deporte que mayoritariamente entendemos los españoles- existe una posición defensiva sobre el terreno de juego, por la cual el jugador que la ocupa, tiene la particularidad de estar “libre de obligaciones” de marcaje cuando su equipo posee el balón: se le denomina “líbero”. De hecho esta palabra proviene del italiano “libero” que significa “libre”. Es una posición que requiere del futbolista capacidades híbridas, entre defensa central y medio o volante creativo.

Pero hete aquí que, el líbero o defensa libre, fue llamado también hombre escoba. Se le atribuye al gran Helenio Herrera la puesta en escena de esta posición, la del hombre escoba, que dio lugar a una caída del número de goles en los partidos; lo cual dio lugar a pasar de decir que “la mejor defensa es un buen ataque” a cambiar el dicho por “el mejor ataque es una buena defensa”. En mi experiencia personal recuerdo grandes líberos del fútbol, que tenían poco de hombre escoba; y también grandes líberos, a los que se le reconocía por su capacidad de barrer todo balón que estaba o pasaba por las cercanías del área que defendía. De hecho en inglés se emplea el término sweeper –barredora-, por su labor de hacer posible barrer el ataque adversario.

Dicho lo anterior, aprovecho la táctica futbolística para buscar explicación al frenético cometido internacional del ex presidente Rodríguez Zapatero desde hace ya unos años, no sólo por su actividad política indisimuladamente progresista –no podría ser menos-, que llama la atención a tirios y troyanos. Es así que, Fernando Ónega lo titula: “La utilidad de Rodríguez Zapatero”. Y Alfonso Sobrado Palomares se pregunta: “En qué nube de cerezas raras tiene su morada Zapatero”. Y yo afirmo que hace un buen trabajo de hombre escoba, para la parte del equipo que defiende el ataque adversario, y la de incorporarse al ataque cuando sea necesario. O sea, complementa todas las facetas del juego y otorga un excelente equilibrio entre líneas del equipo. Es decir cumple magistralmente las principales características de un sweeper, líbero u hombre escoba: libertad, equilibrio y capacidad para iniciar el juego y repartir balones.

Dicho políticamente, Zapatero con su transformación en político libre, independiente, está en la mejor posición para entablar una gran relación con Maduro y el régimen bolivariano defendiendo, los interese de Sánchez –si lo prefieren digo de España- en Venezuela; y Sánchez se ocupa de la UE, con lo cual el partido sobre el terreno de juego se observa con tintes de total equilibrio, entre los intereses españoles en Sudamérica y en Europa. ¡Y más!, es Zapatero quien borra la política atacante de Podemos en Venezuela y no permite que le metan goles, como buena función de un sweeper. No me digan que Zapatero no da fluidez, equilibrio y complementa el tablero político del gobierno de España, con su hacer y sus viajes a Venezuela. Como me dijo mi idolatrado Neme: Todo tiene su razón de ser. 

Esta coyuntura política de Zapatero ya tuvo un precedente con la Alianza de Civilizaciones; propuesta creada para la mejor defensa de Occidente frente al ataque musulmán, en una suerte de equilibrio… Y ahora se presta a ofrecer equilibrio al gobierno social populista, tratando de barrer la cuota del socio del socialismo con el régimen bolivariano. Hay hombres que se instalaron en la política para hacer un cometido, al igual que el hombre escoba daba equilibrio a su equipo al tratar de barrer todo lo que no inhibía el resto de la formación. Ni verso suelto ni jarrón chino. Un hombre escoba en toda regla, donde han sobresalido hombres como Beckenbauer, pero el fútbol es otra cosa, ¡para bien!

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