Opinión

Los concellos se reinventan

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Los concellos se reinventan

Cuando leí el titular en La Región: “Los concellos se reinventan en la crisis”, y continúa la información con que alcaldes, personal municipal y Protección Civil no paran y ofrecen servicios de psicología, reparto a domicilio, copistería, etc., no puedo más que reafirmarme en lo cierto del titular. Los ayuntamientos son las administraciones más próximas al ciudadano, a donde éste recurre en primera instancia para sacar las “castañas del fuego”, sobre todo cuando vienen mal dadas y hay apuros. Lo que se dice alcaldes en primera línea. Es por lo que siempre fue mi máxima que los auténticos políticos son los municipales y la escuela de los políticos son los ayuntamientos. Tal como le oí a Baltar en alguna ocasión: si un vecino tiene un problema acude al alcalde; si un alcalde tiene una necesidad, llama al presidente de la Diputación. Las administraciones locales -ayuntamientos y diputaciones- son siempre las más resolutivas debido a la cercanía con el administrado; un alcalde es alcalde debido a su proximidad vecinal, en la Casa Consistorial, en el bar, en la calle, en su domicilio, en los entierros…

Y ahora, en plena pandemia, ahí están los ayuntamientos, mostrando solidaridad, vocación extrema en atender a los vecinos, con prestaciones múltiples, y antes de que lleguen los suministros de la administraciones supramunicipales. Aviados irían si esperasen: el 14 de marzo el Gobierno central decretó el estado de alarma y el lunes 13 de abril empezaron a llegar las primeras mascarillas a los ayuntamientos, no a todos. ¡Ay si no llega a ser de alarma! Lo que hace de los ayuntamientos administraciones multiusos en la prestación de servicios, respondiendo con inmediatez, cercanía y eficacia. ¡Maldito sea! que tuviese que irrumpir un virus para que se divisara este trabajo. 

¡Observen si no! En estos días está en pleno debate, como no podía ser menos, la Federación Española de Municipios y Provincias (FEMP ) en la procura de fortalecer la administración local. Y su máxima en esa defensa está en el trabajo de los ayuntamientos; pero recuerda que, en todos estos años atrás, los sucesivos gobiernos de España y CCAA no han atendido a las reivindicaciones de las entidades locales y han visto reducida su autonomía. Alusiones que encajan a lo vivido en el transcurso del tiempo, cuando cada nuevo servicio que tuvo que asumir un ayuntamiento, a través del correspondiente imperativo legal, no siempre vino acompañado del coste económico para su aplicación. Más cuando el artículo 137 de la Constitución establece que los ayuntamientos somos Estado, al decir textualmente: “El Estado se organiza territorialmente en municipios, en provincias y en las Comunidades Autónomas que se constituyan. Todas estas entidades gozan de autonomía”.

Efectivamente, gozan de autonomía, pero no se les permitió gestionar e invertir el superávit que ellos mismos habían generado, ¡a pesar de no tener deuda!; siendo, los ayuntamientos, en conjunto, las administraciones menos endeudadas tras la crisis de 2008. Aun así, ahí están, a pie de obra, con sus vecinos, reinventándose para ayudar a sus mayores, jóvenes y niños, sin rechistar, no tirando balones fuera, a la espera que papá Estado, con su mando único, aparezca… porque ya conocen el percal. Ni reparan si lo que están asumiendo es o no una actividad propia; eso, ahora, es extemporáneo... Por lo que mi petición, modesta pero sincera, por ser conocedor de la realidad del día a día municipal, es el reconocimiento a los políticos locales, con medios para hacer de tripas corazones, y tenerles en cuenta para recuperar ese pequeño comercio, autónomos, pymes, necesidades sociales, sectores vitales y estratégicos en la estructura local, que supondrá rescate a las personas. Nadie mejor para gestionar la realidad municipal que los munícipes que están próximos y la viven todos los días como algo propio. Allanemos el camino.