Opinión

Los reyes... de la política

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Los reyes... de la política

A los españoles ya les llegaron los Reyes... ¡adelantados!, cómo no; con buenos propósitos, según el titular de La Región del viernes 3 de enero. No es para menos, pues el titular de portada: “Gobierno y Generalitat negociarán a los 15 días de la investidura”. ¿Alguien da más?, aun a sabiendas que la rapidez, que es una virtud, engendra un vicio, que es la prisa.

Es verdad que el parto, por doloroso y distócico, se hizo esperar; pero una vez lograda la primera contracción no importaron fechas ni entorpecimientos a los otros reyes, a los auténticos, a los de Oriente. Y, aunque de entrada los números no sumen los suficientes apoyos, el largo tiempo del gobierno en funciones –en funciones o afuncional, según para qué-, hace que entraran las prisas… y hasta se pueda estar pariendo un ratón político.

Por lo que pudimos saber, más bien poco, estos reyes de la política no hacen regalos, sí concesiones. Y no precisamente a los que más las necesitan, sí a los que más les conviene, al precio que sea, con tal de lograr una investidura, que no significa necesariamente capacidad de gobernar. Porque gobernar consiste en hacer posible lo necesario, y no sé yo si estos reyes adelantados están para esa labor o sólo para salir del charco en el que están sumergidos desde la moción de censura.

Mi admirado, como agudo, Neme incide en lo preocupante de este pacto “navideño real” pro investidura, con la inclusión de la mesa de negociación entre gobiernos. Pues qué gobiernos, de qué gobiernos hablan, se pregunta; y se auto responde con un “si los socios de gobierno de la Generalitat andan a la gresca: los de ERC se abstendrán en la sesión de investidura y los de Junts per Catalunya votarán no. Y pactan ¡mesa de negociación entre gobiernos!”

Es por los niños y por todos aquellos hombres que no han perdido todo lo de ser niños... si no, yo propondría que, este año, se suprimieran los auténticos reyes, los de Oriente, ante una investidura con semejantes actores políticos, con desmedida capacidad de usurpar protagonismo real, por objetivos auto denominados progresistas. ¡Vaya resaca que nos tocará digerir a partir del 7 de enero!; y no precisamente la resaca post navidades, incluida la festividad de Reyes (de Oriente), que, en esta ocasión, políticos en apuros y sin sensibilidad infantil, chafaron.

Como vivimos en una época en que los hombres no quieren ser útiles, sino importantes (W. Churchill), recurren al mito cavernario de Platón, en el que a la postre las sombras también eran reales. Mientras tanto, nos viene bien Cicerón: esperemos lo que deseamos, soportamos lo que acontece. Que España se cuide de la propia España (César Vallejo).