Chicho Outeiriño
DEAMBULANDO
El sintecho que nunca volvió del frío
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Como en el chiste de los dos vascos que van por el monte, al jefe de la oposición, Alberto Núñez Feijóo habría que preguntarle si en la sesión de control al Gobierno del miércoles iba “a setas o a Rolex” o si, como todos los buscadores de setas va a lo que caiga y mezcla en la cesta los hongos de temporada. Pareció que en esta ocasión el líder del PP iba a dedicar su pregunta a Pedro Sánchez a las cuestiones económicas. Fue un espejismo porque solo lo utilizó como excusa para entrar a buscar en el campo de la corrupción del entorno de Pedro Sánchez en el que encuentra más cómodo, aunque también sea terreno resbaladizo para el PP.
Las intervenciones de Feijóo fueron un compendio de las posiciones políticas del PP: criticó la subida de impuestos llevada a cabo por el Gobierno progresista, se preguntó en qué invertía la ingente cantidad de dinero recaudada y concluyó que era para llenar los bolsillos de los corruptos que rodean a Sánchez, como si los impuestos se los repartieran los miembros del consejo de ministros, que es otra de las ideas que pretende instalar el PP en el imaginario popular casi al mismo nivel que la ilegitimidad del Ejecutivo.
Pero sin el PIB tampoco, y así Sánchez recordó que todavía se dejan sentir las consecuencias en la desigualdad entre los ciudadanos de las medidas adoptadas por el PP para salir de la crisis financiera
Tras la respuesta de Sánchez con datos sobre la buena marcha de la economía española y las previsiones de organismos internacionales que lo certifican, Feijóo tuvo un chispazo y afirmó: “Con el PIB no se come”. Una verdad como un puño. Pero sin el PIB tampoco, y así Sánchez recordó que todavía se dejan sentir las consecuencias en la desigualdad entre los ciudadanos de las medidas adoptadas por el PP para salir de la crisis financiera, de la insumisión de las comunidades autónomas gobernadas por el PP a aplicar la ley de vivienda y que el PP “siempre vota en contra de España”, como en el caso de las medidas de protección contra la subida de aranceles de Trump.
Como el debate sobre la situación económica es muy arduo, a pesar de los pespuntes que dejó Feijóo sobre las dificultades de muchas personas “para llenar la nevera” por el incremento de los precios -demoledor el informe de Save the Children según el cual el 17% de las familias con hijos en España viven en situación de pobreza laboral y el sueldo no les da para lo básico- prefirió bajar al terreno embarrado, el de la corrupción, el de la anécdota, el del televoto en Eurovisión, y el de la prueba de fuego sobre el secretario de Organización del PSOE, Santos Cerdán. Sobre corrupción fue la vicepresidenta primera, María Jesús Montero, quien recordó al PP todos los casos en los que se vio envuelto hasta perder el poder por uno de ellos.
Que Feijóo haya llevado a la sesión de control la protesta de Sánchez por el caso del televoto en Eurovisión que casi da la victoria a la canción de Israel y lo considere como una “cortina de humo”, para tratar de ocultar todo el debate existente sobre la situación política nacional, y sin realizar ninguna referencia a los crímenes de guerra -como poco- que comete el gobierno de Benjamin Netanyahu en la Franja de Gaza, le ha dejado fácil la respuesta a Sánchez que le ha rebajado su talla política y humana.
En efecto, como ya hiciera el ministro de justicia, Félix Bolaños, el presidente del Gobierno ha defendido la honorabilidad de Santos Cerdán acusando a Feijóo de difamar a personas honestas. Un informe de la UCO arrojará luz sobre el asunto.
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