Abusos

Según vemos, últimamente empiezan a salir a la luz y cada vez más casos y denuncias de abusos en instituciones religiosas en España. Si alguien pensaba ingenuamente que nos íbamos a librar de eso, estaba muy equivocado. No somos diferentes, pese a que hasta don Manuel Fraga intentó convencernos de eso con aquella famosa campaña turística suya "Spain is diferent". Pues no, "Spain is igual".

El problema es, ya lo he apuntado otras veces, reunir (por no decir encerrar) a un montón de tipos o tipas a los que se les prohíbe el sexo, con un montón de niños o niñas que no saben nada de eso y son muy vulnerables.

Sí, yo también creo tal vez inocentemente como he dicho antes, que en los países con una cultura muy familiar, callejera, social y pública como somos los mediterráneos, España, Portugal, Italia o Grecia, los abusos de ese tipo se dan menos que en países anglosajones que son más puritanos. Puede.

Pero en realidad el tema en el fondo no tiene nada que ver con el sexo. Quizás sí o quizás no. A mi juicio los delitos más deleznables son aquellos que conllevan abuso, y el abuso no tiene porqué ser necesariamente sexual. Pensemos en un personaje de cuento infantil como la Cenicienta. Es un personaje abusado y no sexualmente. Su madrastra y sus hermanastras la obligan a hacer los trabajos más duros y humillantes de la casa, y no le dan ni un minuto de descanso o felicidad. Eso es abuso. La esclavitud es abuso. Muchas cosas lo son, y ya digo que no tiene porqué tratarse de pederastia o de nada parecido.

Por aclarar mi postura sobre esto por ejemplo el robo no es abuso, creo. Supongamos que yo entro en su casa por la noche y me llevo todas sus joyas y su dinero mientras duerme. Pues no estoy abusando de usted. El robo, a mi al menos, no me parece tan importante ni tan grave. Me parece un delito menor.

Los católicos tienen una lista muy interesante de lo que no se debe de hacer, los diez mandamientos. La cuentan como si la hubieran inventado ellos, pero la verdad es que esa lista es más antigua que el catolicismo o, por extender el campo de acción, mucho más antigua que el cristianismo. No matarás, no robarás, no mentirás u honrarás a tus mayores son obviedades que ya sabían hasta los hititas, los sumerios y los egipcios. Si todos nos las saltamos, entonces no hay sociedad que resista.

Los últimos papas, Ratzinger y Francisco, parecen haberse tomado el asunto más en serio, pero también parece que no lo suficientemente en serio. A los excatólicos y supongo que a muchos católicos no ex, nos gustaría ver algo más.

Como sabrán ustedes los diez mandamientos se resumen en uno: "Amarás a tu prójimo como a ti mismo". Claro que si te odias a ti mismo... la cosa no va a salir bien.