Opinión

ANTIMASCARILLAS

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ANTIMASCARILLAS

Lo último, lo más moderno y cool es ser un antimascarilla. Es como ser un terraplanista, pero más fácil. Para ser un terraplanista o un antivacunas no tienes que pensar. Para ser un antimascarilla no tienes que pensar nada de nada. Ser antimascarilla es como ser antitiritas. ¿Qué te haces un pequeño corte en el dedo? No pasa nada, tranquilo. No te pongas una tirita, muchacho. La tirita no sirve para nada. Deja el corte ahí que ya se arreglará solo.

Antimascarillas. Ese espíritu antimascarilla, no sé cómo llamarlo y por eso lo llamo espíritu, se puede trasladar a otros muchos ámbitos de nuestra vida. ¿Te duele la cabeza? No tomes una aspirina. La aspirina, ácido acetilsalicílico, es un invento maligno creado por unos tipos malvados de la Tyrrell Corporation (para entender esta referencia vuelvan a ver ustedes Blade Runner, la primera, la buena, la de Harrison Ford), para someterte a sus ocultos y malvados designios. O sea: aguántate con el dolor de cabeza hasta que se pase.

Antivacunas. ¿Que tienes un niño? Ni se te ocurra vacunarlo contra la viruela, la rabia, la polio o lo que sea. Eso solo podría perjudicarlo en la edad adulta de su futuro al pobre chaval, si es que algún día llega allí.

Terraplanistas. ¿Que vas a hacer un viaje intercontinental en avión? Asegúrate de que la compañía aérea te de un documento por escrito en el que se comprometa a que el avión no se va a caer por el borde del planeta. Te verías perdido y solo en el espacio exterior.

Lamento no vivir ya en Madrid, porque el otro día hubiera ido encantado a la manifestación de Colón. Una manifestación divertidísima y preciosa ¿la han visto? Con esa chica escupiéndole a un cámara de televisión a ver si le pasaba a él el covid-19 que debía tener ella, se supone. Todo sin mascarilla, claro.

Pues hubiera ido. Por supuesto envuelto en una gran bandera de España y con una careta de Santiago Abascal. Yo cuando voy, voy en serio. 

Esto daría para otro artículo: ¿por qué la bandera de España le resulta tan desagradable a tantos españoles? Pues porque se la han apropiado una pandilla de idiotas terraplanistas, y como los demás hemos dejado que lo hicieran ha acabado por parecer suya, cuando no lo es. Es de todos.

La bandera española en rojo y amarillo es una combinación de colores fabulosa y muy atrevida. La empleaba mucho Emanuel Ungaro, uno de los grandes maestros de la alta costura francesa, de mis favoritos y con el que por cierto hace mucho tiempo compartí una piscina en un pequeño hotel de lujo en Sintra. No hablé con él y no llegamos a conocernos.

Volviendo a lo de Colón, siempre me gustó mucho desde chaval esa plaza de Madrid con sus preciosas esculturas gigantes que simulan carabelas. Colón por cierto, don Cristóbal, que pensaba el muy imbécil que la tierra era esférica. 

Ya hace falta ser idiota con ganas.