Opinión

El pazo de Meirás

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El pazo de Meirás

La justicia española acaba de dictaminar que los Franco deben devolver el Pazo de Meirás de una maldita vez, que no es suyo por mucho que ellos se lo crean e insistan en lo mismo. Que ya se están poniendo pesadísimos con eso y que a lo mejor al final vamos a tener que expropiárselo por las bravas y enterrarlo contra su voluntad en uno de sus panteones familiares de La Almudena. 

Así que otra vez tenemos un problema. Uno grave. Pero yo, haciendo uso de mi famosísimo "pensamiento lateral" tengo la solución. Y la solución es demolerlo. Así los Franco dejarían de preocuparse por él, y el ayuntamiento de A Coruña también. Muerto el perro se acabó la rabia. Además por añadidura obtendríamos ahí un terreno estupendo para levantar unos cuantos bloques de apartamentos baratos y algún hotelillo de turismo rural.

Vale, puede que a primera vista parezca una idea un poco brutal y salvaje, me doy cuenta, pero piénsenlo ustedes detenidamente. ¿A quién le importa ese pazo? No es la Alhambra de Granada ¿eh? Ni la catedral de Burgos o la de Santiago. Ni los Reales Alcázares, ni el Museo del Prado. Solo es un pazo. ¿Bonito? Puede. Pero solo un pazo. Y aquí, en Galicia, nos salen pazos por las orejas. De hecho yo llevo años intentando extraer de mi oreja derecha una palmera y un ciprés que no sé qué pintan ahí y me resulta imposible librarme de esos dos especímenes botánicos tan insidiosos. Ya saben lo que se suele decir: palmera y ciprés, pazo es.

Yo de niño, ayudado por mi padre planté dos cipreses y una palmera canaria en una finca que teníamos en Tabagón (Potevedra). Claro está no era un pazo, sino un chalet diminuto muy bonito con unas espectaculares vistas del Miño desde los grandes ventanales del salón. Unas vistas del río que casi alcanzaban desde Tui hasta La Guardia, unos cuantos kilómetros. Uno de los cipreses lo derribó un temporal hace muchos años, pero el otro con la palmera sigue allí y aunque la finca ya no pertenece a mi familia los veo desde la carretera al pasar en coche. Quizá son los que tengo en la oreja. ¿Quién sabe?

Demoler el pazo sería una solución salomónica, pero a veces las soluciones salomónicas no están mal. Y no se trata de un niño vivo sino de un montón de piedras, tapices y muebles muertos. Unas cosas que no sé por qué a los Franco parecen importarles mucho. Creo que a esa familia le importan más los muertos que los vivos.

Cuando el asunto de la exhumación del dictador, el Valle de los Caídos y todo aquello, etc., ya escribí un artículo o dos abogando por su demolición. La del Valle. Me parecía la solución más oportuna y razonable. Pero nadie me hizo caso. Es lo malo del "pensamiento lateral", que siempre te vas por otro lado y la gente no te entiende