Paz sí, armas no

Paz sí, armas no

Lo que yo no entendí en la manifestación de Barcelona fueron los carteles "Paz sí, armas no" en diferentes versiones. Después del "No tinc por", fue el eslogan visto más abundante. Algo que fue muy remarcado por los comentaristas de la Uno y de la Sexta que retransmitieron íntegra en directo la manifestación. 

Es verdad que como acertadamente señaló el señor Iceta los de los carteles se concentraron en las áreas más visibles para las cámaras y cuando en un minuto de silencio hay un tipo que suelta una pitada eso se convierte en la noticia, en lugar de serlo los mil que sí guardaron silencio. Aclarado esto, sigo.

Quienes llevaban esos carteles parecían tener memoria de pez pues ya se habían olvidado de lo ocurrido aquel día nefasto, porque los terroristas fueron abatidos precisamente a balazos. La única forma de hacerlo: con balas de verdad.

Los elogios y reconocimientos (merecidos) a los Mossos D'Esquadra, Guardia Civil y Policía Nacional no son iguales a los elogios y reconocimientos (merecidos) a los servicios médicos de asistencia y bomberos, ni a los elogios y reconocimientos (merecidos) a comerciantes y transeúntes que participaron auxiliando a víctimas y heridos. No. En algo son distintos. Los Mossos, la Guardia Civil y la Policía como los militares van armados, porque los ciudadanos de las sociedades democráticas voluntariamente les entregamos las armas para que las usen en nuestro nombre cuando sea preciso.

Estar en contra de las armas así, en genérico, parece una idea bondadosa pero todos tenemos armas en casa. Sería como estar en contra de los cuchillos de cocina o de los bisturís, dos instrumentos que según esa idea de "paz sí, armas no" no deberíamos tener y entonces tampoco tendríamos sushi ni operaciones quirúrgicas. Podríamos prescindir del sushi, claro, ya que no salva vidas que se sepa, pero prescindir de la cirugía médica hoy nos resultaría difícil.

Lógicamente el eslogan alude a la venta de armas mediante un complejo argumentario que establece una relación causal entre dicho negocio y la capacidad de cometer tropelías (léase guerras o crímenes) de algunos desquiciados que andan sueltos por ahí. No. Los fabricantes de armas se las venden a unos y a otros. A los del ISIS y a los que combaten al ISIS, pues ese es el negocio. Pero todos tenemos cuchillos afilados en casa y si alguien acuchilla a su señora o a su vecino la culpa no es del fabricante del cuchillo, por mucho que se haya beneficiado con su venta o la haya fomentado.

Las "fuerzas armadas" se llaman así por algo. El lenguaje es lo que tiene, que lo aclara todo. Decir "paz sí, armas no" es como decir "salud sí, enfermedad no". Una aspiración loable pero absurda. La paz y la salud son deseos, las armas y la enfermedad realidades. Necesitamos los bisturís. Así que gracias a los Mossos por llevarlos encima y usarlos, hicieron el trabajo que les habíamos encomendado. ¡Chapeau a ellos!