Las agallas del emigrante

Las agallas del emigrante

Hay que tener muchas agallas para agarrar una maleta y pirarse a ganar la vida en un mundo desconocido muchas veces sin saber leer ni escribir. Hay que tener pocos escrúpulos para exigir a los emigrantes retornados a tributar a partir de 11.000 euros por contar con dos pensiones, una del extranjero, cuando el máximo exento para el resto de jubilados es de 22.000 euros.

Los emigrantes llevan mucho tiempo en la barricada y de momento no han conseguido cambiar una ley irracional, aunque sí han logrado que Hacienda les empiece a devolver las sanciones e intereses de demora por unas supuestas irregularidades que desconocían y que califican de "robo". Por estos pagos hasta la infanta puede equivocarse en el número de cuenta para ingresar los casi 600.000 euros de responsabilidad civil por el 'caso Nóos', pero un emigrante tiene que estar al día sobre las leyes tributarias o verá como en la tierra de la que tuvo que marcharse para espantar el hambre ahora le quieren meter mano en los ahorros de toda una vida.

En Galicia hay unos 250.000 afectados. El partido que sustenta el Gobierno tiene un problema gordo de cara a las elecciones del próximo año porque esta gente no se mueve por impulsos ideológicos como un liberado sindical, sino con la fuerza de la desesperación. Ayer sólo una veintena de emigrantes se concen- traron delante de la Delegación de Hacienda en Compostela para reclamar que se cambie la ley, pero Manuel Domínguez, portavoz de este colectivo de afectados, avisa de que seguirán en la lucha con el empeño de un fondista: "Insistiremos para que se nos oiga con presión en la calle. Donde haya un político, estaremos recordando que los diputados del PP aquí pueden votar una cosa, pero después en el Congreso votan otra. Se lo diremos a la gente, en el momento en que haya elecciones, para que no nos continúen engañando".

Los que tengan la sana intención de presentarse a las elecciones no deberían minusvalorar la fuerza de estos jubilados. Disponen de un tesoro que se llama tiempo y el tesón del que peleó para salir de la nada. "Somos gente pacífica, pero también acostumbrada a trabajar como negros; y estamos dispuestos a llegar a donde haga falta, con ley mordaza o sin ella".