Opinión

El adiós a la buena gente

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El adiós a la buena gente

Se dice que la muerte ablanda hasta al enemigo y todos presentan sus respetos a los deudos del finado, pero en la pelea o en la discrepancia hay que ser buena gente para que los rivales no caigan en la tentación de afilar la cuenta. El mejor legado que se puede dejar del paso por este mundo es que reconozcan que has sido una buena persona, que no es lo mismo que te entierren bien, como afirmó Alfredo Pérez Rubalcaba que se hace en España al despedirse de la política. Su sepelio, por muerte prematura e inesperada, se ajustó al molde del comentario vertido cuando había decidido regresar a la docencia, quizá porque no había sido tan malo como en ocasiones lo quisieron pintar desde otras bancadas políticas.

Ourense lleva unos meses registrando bajas muy significativas de políticos que han muerto antes de lo que indica la esperanza de vida en la provincia más longeva del Estado. En plena campaña de las últimas muncipales falleció el nacionalista Alexandre Sánchez Vidal, teniente de alcalde  con el bipartito entre 2007 y 2009, sin conocer el resultado de Ourense Mellor,  partido que acababa de impulsar. A finales de junio le tocó al diputado socialista Raúl Fernández, excalde de Castrelo do Val y exsecretario provincial del PSdeG. "Con Raúl era imposible llevarse mal", confesó el presidente del Parlamento de Galicia, Miguel Santalices, a pesar de sus discrepancas en el terreno político.  Y anteayer la enfermedad se llevó a Etelvino Blanco a los 64 años tras una vida dedicada al sindicalismo y mil batallas laborales libradas, como glosó La Región en el obituario. Curiosamente, Etelvino fue el candidato de Ourense Mellor por compromiso cuando luchaba por su salud. Aunque por edad y geografía, el trato de este chófer de anécdotas ha sido mayor con su hija Noela Blanco, diputada socialista, todos los comentarios que se han escuchado o leído sobre Etelvino ratifican que los años vividos han sido completos.

En A Coruña, esta semana también se fue Jaime Manso, dueño de la tienda Discos Portobello y guía musical de una cuantas generaciones. Él mismo se despidió a través del Facebook dejando un vacío inmenso. Jaime palpitaba música, daba paz. La última nota para la buena gente es un aplauso.

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