Opinión

Lío a la salida del covid

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Lío a la salida del covid

Si el cálculo del presidente Sánchez no escora esta vez por sobrecarga de optimismo, el 9 de mayo será "el punto y final del estado de alarma". Las fuerzas de seguridad del Estado podrán poner todo su empeño en perseguir a delincuentes en vez de las trampas en los justificantes de movilidad y el personal podrá desplazarse a la hora que le salga de un pie hasta donde le lleven los zapatos sin temor a una denuncia anónima. El covid seguirá campando por las calles, pero para contener su propagación no importa dónde estés sino cómo te comportes. Un año después del inicio de la pandemia muchos no lo han entendido.

Si las cuentas del presidente Sánchez no están hechas por los dedos, a finales de agosto el 70% de la población –33 millones de personas– estará vacunada. En ese momento se podrá abrazar la vieja normalidad o algo que se le parezca. Puede haberse pasado otra vez de frenada, pero toca animar y trasladar esperanza justo después de que el FMI estime que España crecerá un tercio menos de lo anunciado por el Gobierno y el paro no mermará ni este año ni el siguiente.  

Tras más de un año esperando por la caída del estado de alarma y con la campaña de vacunación adentrándose en el ritmo esperado, la comparecencia de Pedro Sánchez merecería unas bombas de palenque. Pero la Xunta y el Gobierno central llevan unas semanas con el morro afilado y la lengua suelta. El buen rollo mostrado en la reunión entre Feijóo y el ministro Ábalos en Madrid descarriló con el recurso ante el Constitucional sin avisar por la Lei de Sáude de Galicia. En La Moncloa tampoco se comprendió que Núñez Feijóo apareciese en los informativos anunciando que Galicia emitirá un pasaporte de vacunación que permitirá viajar por el mundo mientras la UE ultima un certificado para el mismo fin. "Estamos acostumbrados a que el señor Feijóo anuncia cosas pero luego nunca las pone en marcha", contestó Reyes Maroto, ministra de Industria, Comercio y Turismo, a la que le falta solucionar la venta de Alcoa como se comprometió el Gobierno central. Para caminar de la mano hacia el final de una pandemia se necesita la derecha y la izquierda, pero el error de la moción en Murcia desboca el clima electoral y empaña la salida a la crisis sanitaria y económica. 

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