Opinión

Pan y camino

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Pan y camino

Al personal le iría "notablemente" mejor si siguiese los pasos de Mariano Rajoy. Sólo la literalidad de la primera acepción de paso en el diccionario de la RAE, porque el folio de cada día se queda pequeño para ponderar las decisiones políticas. Con el pretexto de la presentación de sus andanzas de los últimos años plasmadas en un libro como ya se han habituado a firmar los ex, el primer presidente caído por una moción de censura se ha mostrado como un prejubilado ágil que aprovecha el carrete que le pueda quedar para caminar todos los días siete kilómetros a "paso Mariano". Incluso Manuel Baltar las pasó canutas para seguirlo por la senda del río Miño en septiembre de 2016, aunque después bromearía argumentando "que no se puede dejar atrás al presidente del Gobierno". 

Rajoy dice que no perdona la caminata aunque haya malgastado parte de la jornada en un aeropuerto. Esos siete kilómetros en las piernas o un baño de bosque, como recomiendan los japoneses a diario, para los más perezosos oxigenan las ideas y templan los ánimos. En estas reflexiones sobre el ritmo Mariano andaba este chófer de anécdotas cuando en un banco de una zona boscosa se topó con un tipo vestido de traje y corbata. Acunaba una litrona mientras hablaba con alguien por teléfono. "No tener nada que hacer en todo el día me desespera". La confesión en el momento en que la conversación fue audible dejó el ánimo tan contrariado como el encaje de la vestimenta con el espacio. 

Durante el reanimador café, una señora con los dedos cargados de anillos como el expositor de una joyería, discutió con el camarero por una nota pendiente. Minutos después, un chaval de coleta abordó con educación a la señora para pedirle un café. Rebuscó en el bolso hasta que encontró las monedas para costear la consumición. En la panadería, la dependienta explicó a una clienta mientras despachaba que el consumo de pan desciende durante unos días hasta que los parados cobran el 10 de cada mes. 

Al encender el ordenador para rellenar el folio, un correo de la Xunta dice que el Consello ha aprobado el complemento extraordinario de 206 euros para los 38.500 perceptores de las pensiones más bajas. Sin pan poco camino.