Opinión

Trascendencia práctica

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Trascendencia práctica

La sentencia de la "pieza política" del caso de los ERE en Andalucía auguraba una jornada de lenguas sueltas y dedos ligeros. Al conocerse las condenas estelares de seis años de cárcel y 15 de inhabilitación para el expresidente andaluz José Antonio Griñán y nueve de inhabilitación para su predecesor Manuel Chaves, un veterano socialista alejado del partido desde hace años envió un mensaje sugiriendo "prudencia porque Griñán es un tipo decente", cualidad difícil de sostener ante la voracidad de un aparato en marcha. Sorprendió la recomendación y la defensa del condenado, a falta del recurso ante el Supremo, cuando ni siquiera hay trazas de pagar un favor o de cobrarlo después, demostrando que el mensaje fue inspirado por una amistad sincera y que hay muchos socialistas contrariados de corazón.

La intención en ese momento era la de no escarbar en el tema porque poco se puede aportar desde un folio que apunta a la otra punta del mapa, pero el diputado del PP Gonzalo Trenor se plantó en la tribuna de la Cámara gallega para defender un proposición no de ley sobre el saneamiento de la ría do Burgo en A Coruña y aprovechó la actualidad fresquita para trufar su discurso: "Venimos a hablar de fango, de lodos, de detritus y de podredumbre. Alguno pensará que podemos hablar del PSOE". El comentario introducido con calzador hizo recordar la respuesta del alcalde de Santiago, Xosé Sánchez Bugallo, al reproche de Compostela Aberta acusándole de no batallar para que las demandas de la ciudad se reflejasen a modo de enmiendas en el debate de los Presupuestos de la Xunta: "Yo siempre defiendo los intereses de Santiago, incluso por delante del partido, pero busco la manera más efectiva porque no se puede ignorar que el PP cuenta con41 diputados. Por tanto, salvo acuerdo, todo el resto son declaraciones de intenciones que no tienen trascendencia práctica más allá". 

La sentencia de los ERE  tiene consecuencias judiciales para los implicados, pero la trascendencia política no será igual que la condena al PP por el caso Gürtel que acabó con la moción de censura a Mariano Rajoy. El PSOE que invoca el PP para evitar el gobierno de coalición con Podemos es el que recalca, como hizo Bono, la decencia de Griñán y cuestiona a Sánchez.