Aquí, ahora y siempre

Vida OurenSana

El psicólogo Abel Toral nos habla de la importancia del aquí, ahora y siempre

Publicado: 29 may 2021 - 06:25 Actualizado: 29 may 2021 - 01:27
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Nunca pasa nada excepto lo que pasa aquí y ahora. Eso si es verdaderamente importante. Todo lo demás es solo figurativo, aparente, pero no verdaderamente real por mucho que nos lo parezca. Creemos que lo de aquí y ahora es solo para la meditación, y es al revés: la meditación solo es un medio para comprender y realizar el aquí y ahora. El que verdaderamente comprende el aquí y ahora, no tiene necesidad de preocuparse por las incertidumbres de la vida, porque ha comprendido que aquí y ahora es siempre. Mientras no se comprende esto último, siempre nos estaremos enfaenando excesivamente en los pormenores de las cosas mundanas, no comprendemos aún del todo aquella frase de Jesucristo: "¿Por qué os preocupáis tanto de que comeréis o que vestiréis?, mirad las aves del cielo, ellas no siembran ni tienen graneros y sin embargo su Padre celestial las alimenta, y en cuanto al vestido, ¿acaso no es más importante vuestro cuerpo que lo que vestiréis?". Pero claro, ¡somos muy listos! y nos adelantamos a nuestras necesidades (conducta anticipatoria de meta), tratando de tener el granero bien lleno, por lo que pueda surgir, no creemos eso de que "nunca pasa nada" y seguramente que aquellos menos ecuánimes pero con la "fe del carbonero", son capaces de tomarlo al pie de la letra e intentarlo, es decir que son propicios a pasarse del extremo de tener preocupaciones inútiles, a todo lo contrario, esperando que milagrosamente les caiga el pan del cielo.

No seamos ni lo uno ni lo otro, seamos más ecuánimes, manteniéndonos en la cuerda floja de la incertidumbre real, sin falsas seguridades que no podemos obtener, por mucho que racionalmente tratemos de preveernos, ni con histéricas creencias irracionales que solo nos llevarán a la desilusión y el fracaso. La mejor forma de llegar realmente a alcanzar ciertas capacidades supranormales, que en realidad ya tenemos en estado latente, es aceptando nuestra mediocridad humana, sin esperar alcanzarlas nunca.

No esperar que las vamos a alcanzar nunca. Aceptar que somos unos mediocres, es ya desechar al "omnipotente ego", con lo cual se abre el camino para poder reconocer que hay un Ser en nosotros, que es el único que realmente puede conseguirlo y si lo dejáramos a El todo sería mucho más fácil. Abandonar nuestras ilusas búsquedas, y rendirnos en cambio ante el Ser que real y verdaderamente somos, en todas nuestras acciones diarias: "Cuando como como, y nada más, cuando bebo bebo y nada más, cuando duermo duermo y nada más "...esto es todo o sea nada que hacer que sea especial.

Esto puede darnos la impresión de caer en un estado de resignación y estoicismo. Pero esto es para el que se deja engañar por las impresiones que le transmite su propia mente egoica. En efecto, estas impresiones serían lógicas para una persona que no esté en la Vía Espiritual pero para el que ya ha alcanzado cierto nivel en ella, comprenderá que en adelante ha de confiar más en lo imprevisible, para la razón egoica, y dejarse guiar más por la intuición del espíritu, sin andar calculando tanto anticipadamente lo que va hacer, después de este momento o del otro. Estar más abierto a lo que sobrevendrá, sea como sea y venga como venga, confiando en las propias capacidades del Ser que es, para afrontar todos los problemas. Esto se logra si nos acostumbramos a vivir el momento presente, como si fuera lo último que estamos realizando en la vida, y así enlazamos con el siguiente momento presente con el mismo estado de conciencia y así indefinidamente... Si lo pensamos anticipadamente, antes de realizarlo sin más, claro que resulta triste, o insípido, o como si fuera tiempo perdido... pero eso es para la mente racional, para el ego y sus ilusiones equivocadas.

Pero si no lo pensamos y lo realizamos sin más es gloria bendita de Sabiduría, gozo y bienestar sosegado, allí donde, si lo razonamos, habría un estado insípido, tedio o aburrimiento. Si lo pensamos, aunque solo sea por un momento, nos dará la sensación de que nos estamos perdiendo multitud de cosas bonitas si nos metemos en ese pozo, que nos parece vacío de preocupaciones o ilusiones venideras, pero se trata solo de pensamientos parásitos de la mente, y si nos dejamos inducir por ellos es cuando realmente perderemos esas cosas bonitas que estábamos buscando. Pues no hay cosa más bonita que ser dueño y señor de los propios pensamientos, y por lo tanto de sí mismo, sintiéndose por fin libre de verdad.

Mujeres y jóvenes, los más afectados por problemas mentales del covid

Un 40% de los ciudadanos asegura haber tenido algún problema de salud mental en el último año, según un estudio que revela también que el impacto psicológico a los 12 meses del inicio de la pandemia en España está siendo más alto en las mujeres y en los más jóvenes. Ello, a pesar de que las personas de mayor edad y las del grupo de 31-59 años son las que han sufrido un mayor número de sucesos estresantes y se han visto más afectadas a nivel médico por el coronavirus.

Son datos de un estudio de la Universidad Complutense de Madrid y Grupo 5 sobre el impacto psicológico y la resistencia de la población española ante la covid-19, el único en España que ha analizado el efecto de la pandemia durante un año y con cuatro oleadas diferenciadas.

La muestra de la primera evaluación estuvo compuesta de un total de 3.473 personas de la población general. Este cuarto informe se basa en las respuestas de 550 ciudadanos de esa muestra inicial.

A pesar de la disminución de los efectos psicológicos con la superación de la crisis inicial y relajación de las medidas de confinamiento en junio de 2020, el estudio revela que la población española está sufriendo un desgaste psicológico derivado de la vivencia de importantes sucesos vitales estresantes y que aun estamos lejos de una recuperación total.

En la cuarta oleada se observa un aumento significativo en la sintomatología depresiva, de ansiedad, de estrés postraumático, de síntomas somáticos y en la aparición de un ataque de pánico.

El género femenino sigue mostrando una ligera mayor sintomatología en casi todas las áreas y las personas más jóvenes (18-30 años) presentan más síntomas de depresión y de ansiedad, así como una sensación de mayor soledad.

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