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El nivel de radón en las casas sigue al alza y sin normativa

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El nivel de radón en las casas sigue al alza y sin normativa

Las viviendas ourensanas superan el límite fijado por la agencia estadounidense de medioambiente

El problema con el radón –ese gas radiactivo de origen natural que puede concentrarse en el interior de las viviendas cuando se dan ciertas condiciones– sigue sin encontrar soluciones, tras el enquistamiento de la legislación del Gobierno central, que un año y tres meses después de la trasposición de la Directiva europea sigue sin aprobar medidas.

La provincia de Ourense sigue erigiéndose como la más afectada por este gas –cuya exposición continuada está considerada por la Organización Mundial de la Salud como segunda causa de cáncer– y la nueva actualización del mapa de radiación, creado por el Laboratorio de Radón de Galicia, que ya supera las 600 mediciones en viviendas de la provincia, sitúa la media de becquerelios por metro cúbico de radón en 149,58 bq/m3 (155 en la ciudad), la más alta de toda Galicia, y superando por vez primera los 148 bq/m3 que recomienda la Agencia Norteamericana de Protección Medioambiental. Por detrás están Pontevedra (146,44 bq/m3), A Coruña (97,97) y Lugo (74,97).

La preocupación escala al analizar el porcentaje de hogares ourensanos que superan los 200 bq/m3, el umbral que algunos expertos señalan como límite para las viviendas de nueva construcción. Es el 37,1%, cuando hace medio año apenas sobrepasaban el 35%. Y más aún al fijar el umbral en 300 bq/m3 – el límite que se prevé para las viviendas nuevas cuando se apruebe la modificación del Código Técnico de Edificación y que marca la directiva de la Comisión Europea–, ya que el 24%, casi una de cada cuatro viviendas de la provincia, lo supera, frente al 15,6% a nivel gallego.


Por comarcas


En cuanto a la distribución por comarcas, en cabeza está Allariz-Maceda –el 48,1% tiene niveles altos de radón–, seguido de Viana (47%), Trives (43%), Verín (42%) . En la comarca de Ourense se llega ya al 38,3%. 


Quince meses sin adaptar la normativa a lo que ha exigido la UE


Quince meses después de la trasposición de la directiva europea que obligaba  a os gobiernos a tomar medidas de protección frente a los potenciales riesgos del gas radón, la modificación del Código de la Edificación (CTE) sigue a la espera. De hecho, el pasado viernes el Ministerio de Fomento abría a consulta pública previa s el proyecto de Real Decreto para modificar el CTE de 2006.  El próximo 14 de junio se cerrará el periodo de contribuciones públicas a un proyecto que prevé la obligación de que todas las viviendas que se construyan en la provincia de Ourense (que está al completo en zona de riesgo) incluyan medidas para mitigar los efectos nocivos del radón.  El proyecto salió a información pública en la página web del Ministerio de Fomento el 29 de junio de 2018, y casi un año después apenas ha habido novedades y todo sigue estancado. 

 En un primer momento, se había abierto el periodo de alegaciones hasta el 31 de julio de 2018, si bien el pasado 17 de mayo se abría una nueva consulta pública para hacer contribuciones, lo que amenaza con alargar todavía más la puesta en marcha de la normativa. 

Cuando finalmente se active, los edificios de nueva construcción, así como las intervenciones en los ya existentes tendrán que adaptarse a esta nueva legislación, que busca evitar que se sobrepase el límite estipulado (300 bq/m3).