Amancio Prada: “Fui un niño que andaba con las vacas y mataba el tiempo cantando”

Amancio Prada, durante un concierto.
Amancio Prada, durante un concierto.

El reconocido compositor Amancio Prada (Dehesas, León, 1949) vuelve mañana a Ourense, con un concierto a partir de las 20,00 horas en el Auditorio Municipal en el que rescatará parte de sus canciones-homenaje a Rosalía de Castro. Será la segunda vez que se suba a este escenario: la primera, de la que guarda un grato recuerdo, fue hace 12 años en el acto de celebración del centenario de La Región. Este nuevo concierto se enmarca en el ciclo “Suseia et Ultreia. Todos os Pobos, Linguas, Tribos”, patrocinado por el Xacobeo, para homenajear los lugares de procedencia de los peregrinos. La Región sorteará hoy 30 entradas para los suscriptores del Press Club, cuyos ganadores se publicarán mañana.

¿Por qué Rosalía?

Porque Rosalía va tan dentro de mí que va conmigo a todas partes. De alguna manera, invoca y convoca a otros poetas que he cantado y que cantaré también en Ourense. Pero Rosalía fue la musa de mis primeras canciones y me ha acompañado toda mi vida.

Fue un niño de coro. ¿Cómo le influyó eso en su carrera?

Primero fui un niño que andaba con las vacas en el campo y mataba el tiempo cantando. Pero mis padres labradores me mandaron a estudiar a los Salesianos. Estuve tres años en Cambados, pero estando en Allariz fue cuando me apunté para formar parte de la rondalla que dirigía don Albino, gran músico. Fui a Ourense a comprar la mandurria y de paso me graduaron la vista y me pusieron gafas. Empecé a ver el mundo de otra forma.

Entonces, en parte, ¿descubrió la música en Ourense?

Recuerdo haber cantado en una fiesta de los Salesianos a Ourense, en cuyo patio montaron un escenario y tocó la rondalla. Toqué una canción como solista. “Morriña”. Sí. Mi vida pasa por Ourense porque por ahí pasa el Miño, al que le da agua el Sil, que es donde aprendí a nadar. En cierto modo, esta vocación atlántica mía quiero pensar que tiene que ver con el cauce de esos ríos y, por ese cauce, también fluía el acento que perfilaba el habla rural.

¿Ser del Bierzo es ser más rico?

Sí. Es un enclave transfronterizo porque somos como el pórtico natural de Galicia, pero también tenemos una vecindad muy esencial con Asturias y León. Quiero pensar que estamos ahí no para separar, sino para unir, para abrazar. Porque además del cauce de esos ríos también nos atraviesa el Camino.

Rosalia fue su musa, pero también homenajeó a una treintena de artistas en sus álbumes. ¿A quién le queda por dedicar un disco?

No voy buscando. La poesía ha alimentado mi canto desde que empecé a cantar a Rosalía y a otros tantos poetas: Darío Xohán Cabana, Celso Emilio Ferreiro, Álvaro Cunqueiro, los trovadores… Yo no voy buscando, me encuentro con poemas que dicen lo que siento y a lo mejor hasta ese momento no acertaba más que a balbucir. Cuando un poema me canta dentro, cuando me encanta, es cuando lo labro como si fuera cavando en él hasta encontrar la música. Con Rosalía, yo estaba estudiando en Valladolid con 17 años y de repente era un paisaje diferente al mío natal. Echaba de menos el verdor, la lluvia… y por eso Rosalía me cantó como me cantaba la lluvia.

¿O sea que fue por morriña?

Se canta lo que se pierde, que diría Machado, y, al mismo tiempo de cantarlo, parece que se gana.

¿Es complicado reinventarse hoy en día en su género?

Cada nueva canción es como un pequeño milagro, porque es distinta necesariamente. Son las formas porque los temas están ahí y son los de siempre. Es un misterio siempre, pero si yo notara que me estoy repitiendo lo dejaría, dejaría esa canción. En ese sentido, ese no saber, es mi esperanza.

¿Qué se encontrará mañana el público ourensano? ¿Habrá sorpresas?

Alguna sorpresa habrá. Sonará Rosalía, Lorca, Bécquer… Y lo que ocurra, porque no todo está escrito. Lo ideal es que la magia que allí se cree te haga perder la cabeza.

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