“Chavela nunca se sometió al mercado, y aun así dejó una huella indeleble en todos"

Entrevista

Martirio y su hijo, Raúl Rodríguez, actuarán mañana en el Teatro Principal de Ourense a las 19:00 horas. Lo harán homenajeando a Chavela Vargas, con una fusión de ranchera con el sonido flamenco de la carismática folclórica.

Martirio y su hijo, Raúl Rodríguez.
Martirio y su hijo, Raúl Rodríguez.

¿Cómo surge interpretar a la Chamana?

Tanto Raúl como yo teníamos devoción por ella y nos quería mucho.Creo que es la cantante que más he admirado siempre y de la que más he aprendido a nivel personal y de la canción. Ella tenía una absoluta libertad y verdad cantando. Además, es un placer interpretar en Ourense, donde aprecian la palabra y la música de verdad, tienen unos oídos muy especiales. Va a ser un concierto lleno de sentimiento.

Cuando la conoció y actuó con ella, ¿qué pudo aprender?; ¿qué va a traer de ella al escenario?

A Chavela es imposible imitarla, lo único que se puede hacer es tratar de mostrar lo que te ha producido a ti. Sus rancheras se pueden transformar en flamenco. Es un placer ver que las orillas nos unen mucho más de lo que nos separan, que tenemos unos estratos de cultura que cuando se unen con respeto, con curiosidad y con admiración, nacen unas flores que son de todas partes, y eso es lo que pasa un poco con sus canciones. A nivel personal aprendí mucho, le interesaba la gente honesta y nunca se sometió a ningún mercado pero, a pesar de eso, dejaba una huella indeleble en todos. Cada vez que cantaba ponía el alma como si fuese la última vez, utilizaba mucho los silencios, las pausas, trataba las canciones como si fuesen poesía.

¿Se puede maridar el flamenco con el público y la cultura gallega?

Yo he cantado en gallego con ritmo flamenco. El idioma se adapta muy bien, grabé "Negra sombra" con giros flamencos. Para fusionar es importantísimo el respeto, el conocimiento y la curiosidad, si todo eso tiene que ver contigo y entra con naturalidad, es una buena fusión. Tengo muchas ganas de llegar a Galicia. Hay mucho talento, mucha gente joven haciendo música de vanguardia, he comprobado que los oídos están muy atentos y con una sensibilidad especial.

Usted nunca ha sido una folclórica convencional. Las gafas "cat eye" y la peineta enseguida la identifican, igual que su vestimenta performativa, ¿Qué hay detrás de todo eso?

He creado un personaje para ser yo misma, ha ido evolucionando con el tiempo, pero tiene una puesta en escena bastante única. Las gafas siempre las he usado por la estética underground, la peineta porque es muy fácil inventarse cosas que poner con ella en la cabeza. Desde la olla a presión a lo más glamuroso...Disfruto estéticamente con este personaje, me gusta vestir mi voz para subir al escenario y, cuando termino, convertirme en una persona completamente normal, eso me da una tranquilidad de alma y me evita la observación, es un proceso psicológico muy bonito para no perder la cabeza.

Hay drag queens en España que la consideran un referente precisamente por eso...

Sí, yo me convierto en otra persona. Por su puesto, me gusta un glamour, una belleza, y salirme de los raíles para expresar arte con lo que llevo puesto. El disfraz es revelador por elegido como decía Jose Luis San Pedro, estás retratando muchas cosas de ti.

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