El guionista Albert Espinosa narra el descubrimiento de la amistad a través de la lucha contra el cáncer

El actor, guionista, director de cine y escritor Albert Espinosa ha recogido en su primera novela, ’El mundo amarillo’, sus descubrimientos durante los diez años en que ha luchado contra el cáncer, cuando ha aprendido que hay que traspasar ’ciertas’ barreras para superar los tópicos de la amistad.

AGENCIAS
Publicado: 23 mar 2008 - 18:44 Actualizado: 10 feb 2014 - 23:37

Espinosa (Barcelona, 1973) llegó a esta conclusión tras descubrir durante sus diez años de enfermedad que hay un estado intermedio entre la amistad y el amor, que existen personas ’a las que se puede abrazar durante horas’ sin que inspiren deseo, personas ’especiales’.

Tal y como reconoce, el cáncer le ha aportado muchas experiencias y nuevos valores sobre las relaciones interpersonales que ha recogido en su primer libro ’El mundo amarillo’.

Su enfermedad, entre los 14 y los 24 años, coincidió con los años más importantes de una persona: cuando crece, madura y adquiere las primeras bases sobre las que construirse.

A los catorce años le detectaron un cáncer que le obligó a sustituir los pupitres y los compañeros de escuela por el hospital y el personal médico y que le hizo perder una pierna, un pulmón y medio hígado.

El escritor ha explicado que, entre camillas y tratamientos, descubrió lo que él denomina como ’un mundo amarillo’, en el que la amistad y el amor entran en un nuevo estadio, y asegura que ha realizado hasta veintitrés descubrimientos que ’son lecciones que también sirven para vivir cuando estás sano’.

‘Creo que es muy importante que cada cosa tenga su nombre y estando enfermo descubrí a gente y a cosas que no lo tenían’, ha asegurado Espinosa.

Su nuevo mundo fue bautizado con el nombre de ’amarillo’ porque ’es el color del sol’, y el escritor ha definido a los amarillos como ’aquellas personas que son especiales en la vida de alguien, que se encuentran entre el amor y la amistad y que no es necesario verlos a menudo o mantener contacto con ellos; el cariño, la caricia y el abrazo son la forma de relacionarse’.

Entre sus descubrimientos, que forman parte del mundo ’amarillo’, se encuentran trucos para saber si se quiere a alguien o para no enfadarse nunca y conceptos como ’no existe la palabra dolor’ o ’cuando estás viviendo deberías tener un historial vital’.

Espinosa explica en uno de los capítulos cómo del drama de perder una pierna -a la que le hizo una fiesta para despedirsepudo llegar a la conclusión de que ’las pérdidas son positivas’.

‘Estamos en un mundo en el que parece que no se puede estar triste, pero es necesario pasar un duelo con cada pérdida y debemos aprender a perder’.

Espinosa ha afirmado: ’el cáncer nunca formará parte de mi pasado’ y es consciente de que puede volver a ponerse enfermo, pero desde que fue dado de alta ha aprovechado muchísimo su ’día a día’.

Fue de los pocos jóvenes que siguió los estudios estando ingresado, se licenció en química y ha seguido el consejo de uno de sus compañeros de hospital, ya fallecido: cambiar de trabajo cada seis meses.

De esta forma ha dirigido cuatro películas (‘Planta 4’, ’Va a ser que nadie es perfecto’, ’Tu vida en 65' minutos’ y ’No me pidas que te bese porque te besaré’), ha escrito guiones para Televisión Española y Televisión de Cataluña y colabora con diversos medios de comunicación.

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