Daniel Minimalia, música de emociones

Se cumplen diez años del primer disco de Daniel Minimalia, “Akainik”, una década de un riguroso trabajo como compositor e instrumentista.

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Con ocho años le empezó a cautivar el rock. A los 14 inició su idilio con la guitarra que, aunque ahora es multi instrumentista sigue siendo su favorita. Daniel Llorente Rey se convirtió en Daniel Minimalia cuando decidió hacer de la música su vida. El apellido de su nombre artístico es toda una declaración de intenciones, al apostar por el minimalismo no como estilo musical sino como manera de afrontar la música instrumental, buscando la pureza y la sencillez. Nacido en Vitoria en 1983, Ourense es su ciudad de adopción, desde la que se lanza al mundo, cosechando premios como el Grammy en 2020, el primero logrado por un artista gallego, o antes los Hollywood Music in Media Award, siendo el único artista español que logra ganar dos.

Comenzó siendo un incondicional del rock, ¿qué tenía que le gustaba?

Me impresionó mucho, siendo niño, el disco de Rock & Ríos de Miguel Ríos y empecé a sentir un gran interés por ese género musical. Sobre todo con grupos de los años setenta, como Deep Purple y ya más cercanos, Héroes del Silencio, que ya se habían separado. Es curioso, lo que me gustaba era de grupos y músicos que o ya se habían separado o estaban muertos.

¿Se imaginaba, cuando empezó, que se iba a dedicar a la música instrumental?

Ni por asomo. Yo tocaba en con grupos y hacíamos rock, pop, heavy… en aquella época no era fan de la música instrumental. Luego quedé un poco desencantado de los grupos porque yo me lo tomaba muy en serio y no sucedía lo mismo con todos. A veces alguien no venía porque había quedado con la novia, otro, pues porque iba a jugar un partido de fútbol… Era muy difícil encontrar un grupo en el que todos los miembros tuviesen las mismas ideas, las mismas intenciones, independientemente de los estilos musicales. Estaba estudiando empresariales, luego hice un máster, empecé a tocar otros instrumentos, a profundizar en diferentes estilos musicales y toqué el bajo con un grupo folk ourensano que se llama Coanhadeira y eso me ayudó mucho en el sentido de abrirme a nuevas músicas y a componer.

No me imaginaba metido en la música instrumental

¿Cuál fue su primera composición?

Fue en 2007. Mis abuelos murieron en la misma semana. De mi abuelo no me pude despedir y fue cuando compuse “Al decir adiós”. Fue mi primer tema instrumental con guitarra y ahí empezó todo y cuando me di cuenta que había encontrado mi sitio.

Pero su primer disco no llegó hasta cuatro años después.

Porque cuando empecé a componer no lo hice pensando en compartir esa música. Componía para mí. No tenía pensado ni sarcar un disco ni nada de eso. Yo estaba trabajando en una empresa en el Polígono de Barreiros. Cuando me encontré ya con doce canciones fue cuando pensé en lanzarme. Dejé el trabajo, eché mano de un préstamo y ahí fue cuando empezó Daniel Minimalia. Hace ahora justo diez años. El trabajo lo dejé un poco antes pero el primer disco salió a finales de 2011.

¿Y empezó con conciertos?

Sí. Empecé organizando conciertos en Madrid. Yo me encargaba de todo. Del concierto pero también de contratar a los músicos, de gestionar las fechas, era lo que se dice un auténtico emprendedor porque no solo era en los aspectos musicales sino también económicos. Ya tenía claro el proyecto y quería que en los conciertos la música sonase igual que el disco o mejor. Y eso requería de muchos instrumentos y músicos.

¿Cómo fue el salto a Estados Unidos?

Fue en 2013, cuando me presenté a los Hollywood Music in Media Award con “Al decir adión”, en los que fui nominado a la mejor canción clásica y “Akainik” como mejor canción New Age.

Una manera de entrar por la puerta grande…

No creas que por ser nominado te ponen la alfombra roja. Me interesaba más el conctacto con los músicos, conocer las salas, moverme por allí… de hecho, desde entonces estuve yendo a Los Ángeles todos los años, excepto en 2020 por la pandemia. Con “Arena de Luna” ya fui organizando mis conciertos y como sucede con todo, no fue fácil y costó sudor y lágrimas. Había tenido unas buenas taquillas en otros conciertos y con ese dinero me puse a ello, como siempre, encargándome yo de todo. Y al final todo va funcionando.

Ahora es al revés, ¿no? Vive en Los Ángeles y de vez en cuando viene aquí.

La vida te va llevando de un sitio para otro y al final me ha traído para aquí.

¿Qué es lo que gusta ahí de tu música?

Yo creo que la parte de mi repertorio que mejor empezó a encajar aquí es ese que hago con guitarra española que, en realidad tiene más influencia del folk celta, muchos aires de muñeira, lo que sucede es que estamos acostumbrados a llevar la sonoridad de la guitarra española hacia el Sur, que la gente muchas veces se confunde con lo que hago. Si toco en Santiago de Compostela “Olas del Sur”, hay quien lo identifica con una sevillana y no tiene nada que ver. Porque utilizo ritmos celtas. Soy muy melódico y eso hace que se despierte la sensibilidad en la gente. Pero bueno, no me veo encasillado en un estilo concreto. Si me preguntan qué música compongo y qué musica toco, solo puedo decir que hago y toco lo que yo quiero.

“Olas del Sur” lleva un Hollywood Music y un Global Music en 2015. En 2020 llega el Grammy al mejor álbum instrumental y en 2021 otro Hollywood Music con “Flor de Leyenda”. ¿Ayudan los premios?

Los premios te dan prestigio, es como un sello de calidad, te abre puertas para nuevos conciertos y, bueno, si estoy viviendo aquí también es porque aquí ahora se me valora más.

Estamos a punto de grabar el próximo álbum

¿Se vive mejor de la música ahí que aquí?

Diría que es un ecosistema que está más profesionalizado y entonces resulta más fácil abrirte camino a la hora de hacer conciertos que, por ejemplo, en Galicia donde a veces la contratación de un concierto en un concello en Galicia va a depender de cuestiones que aquí no se plantean.

El cambio de paradigma que planteó, por ejemplo Internet, ¿hace que las cosas sean mejor o peor que antes?

Yo creo que era mejor antes. Era un camino más romántico pero también con más mercado que en la actualidad. Hablo, incluso hasta el año 2000. El cambio en el modelo industrial y la crisis a partir de 2007-2008 se fue todo al garete. No fue algo que yo haya vivido, por lo que tampoco lo hecho de menos. Ya es historia.

Diez años, cinco discos, una media de un disco cada dos años. ¿Cuándo llegará el siguiente?

Pues en 2022. Ya se está planificando para grabarlo aquí en Los Ángeles y el 80 por ciento va a ser grabado en estudio con los músicos como si fuese una actuación en directo.

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