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PETÍN
Los daños causados por los incendios de agosto en los olivares gallegos fueron muy limitados, lo que no evita que afectasen a zonas muy concretas de Quiroga (Lugo) o Valdeorras, como ocurrió en el concello de Petín. Pese a ello, la cosecha no va a ser como la del año pasado, cuando los productores recogieron más de 100.000 kilos de aceituna. La campaña de este año “prevese menor á do ano pasado”, según apuntó Alfonso Rodríguez Udías, presidente de la Asociación de Produtores de Aceite e Aceituna de Galicia (Apaag).
El presidente del colectivo gallego atribuyó este descenso de la producción de aceituna a dos factores fundamentales. Por un lado está el agua caída durante “unha primaveira moi chuviosa”, que coincidió con la fase de floración de los árboles y provocó la caída de buena parte del fruto. Inmediatamente después, llegaría una brusca subida de la temperatura, con “un cambio drástico e un golpe de calor”, en palabras de Rodríguez Udías, quien sostiene que la cosecha variará de forma importante de unas zonas a otras. En todo caso, los dos factores citados se confabularon para hacer pensar en un descenso de la cantidad de fruto que comenzará a recogerse a mediados del próximo mes de octubre, según los cálculos del colectivo.
El fuego apenas castigó a los olivares de las principales zonas productoras de aceite en Galicia, Valdeorras y Quiroga, a las que últimamente se les sumarían O Ribeiro o la provincia de Pontevedra. Este tipo de cultivo obliga a tener los terrenos desbrozados y a realizar ciertas labores de mantenimiento, por lo que únicamente aquellos olivos que son abandonados pudieron ser pasto de las llamas. En todo caso, Alfonso R. Udías comenta que este árbol tiene una gran resistencia y que “o olivo que arde pode ser que volva brotar”.
La Asociación de Produtores de Aceite e Aceituna de Galicia aúna los intereses de aproximadamente 140 socios, según los datos que maneja el colectivo, donde apuntan que si bien periódicamente se registra alguna que otra baja, estas son compensadas por las personas que deciden promover nuevas plantaciones.
La Asociación de Produtores de Aceite e Aceituna de Galicia presentó en 2019 su propio sello para garantizar que el aceite comercializado es producido exclusivamente con fruto de olivares gallegos. Este márchamo de calidad no evita que periódicamente aparezca algún fraude en la comercialización de aceite gallego cuando fue elaborado con aceitunas procedentes de otros lugares, una circunstancia que fue confirmada por el presidente del colectivo: “Algo de fraude si hai”, comentó.
En todo caso, Alfonso R. Udías añade que la demanda de aceite gallego permite que los productores den salida a toda su producción sin excesivos problemas, pues “a produción galega non da para abastecer o mercado”. Seguidamente, argumenta que esta circunstancia es consecuencia de que este tipo de aceite es “un produto exclusivo e con atractivo”.
En otro orden de cosas, Apaag desarrolló en julio su asamblea general en la sede pontevedresa del CSIC (Consejo Superior de Investigaciones Científicas), siendo reelegida la junta directiva que tiene como objetivos la protección y acompañamiento del pequeño sector gallego del aceite y trabajar en las buenas prácticas olivareras.
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