LIGA FEMENINA 2

Victorias que no llegan

El Pabellón femenino es el colista de una competición en la que la lucha por la permanencia depende de unos pocos triunfos

Arantxa Mallou entra a canasta durante el último partido de liga disputad en Os Remedios.
Arantxa Mallou entra a canasta durante el último partido de liga disputad en Os Remedios.
Victorias que no llegan

La primera vuelta en la Liga Femenina 2 llega a su fin con los dos próximos partidos que disputará el Pabellón. Será este fin de semana en casa contra el Araski de Vitoria y el próximo ante un Badajoz al alza y con novedades, la de la argentina anunciada como fichaje del Pabellón, Johanna Puchetti, que llegó para sustituir a Aminata Faye.

Sin embargo, y tras caer ante los dos equipos llamados a ser sus grandes rivales esta temporada, el Universidad de Oviedo y Universidad de Valladolid, la salvación en esta segunda vuelta se presenta como un enorme océano que las ourensanas tendrán muy difícil de superar en el supuesto caso de que no lleguen los tan solicitados fichajes.

Lo peor de esta situación, a pesar de la mejoría en el juego vivida en las últimas jornadas, es que desde el club no hay noticias de un posible impulso para revertir una racha que ya supera todos los límites aceptables. Demasiados meses sin una alegría y la expectativa es que salvo novedad no habrá cambios.

La mala planificación, el no detenerse a analizar la situación con calma o sencillamente la falta de un proyecto orientado correctamente antes de comenzar la temporada han llevado al Pabellón a una situación dramática, límite e intolerable de la que resulta complicado ver el final.

Ahora mismo la salvación teórica está a una victoria, dos o tres si se quiere llegar a una zona de relativa tranquilidad, pero resulta difícil creer que en esta línea el Pabellón pueda dar más. El equipo se esfuerza, lo da todo en la pista pero no llega, faltan jugadoras para rotar la plantilla en esos momentos en los que flaquean las fuerzas y el muro crece en altura.

La segunda vuelta está cerca, de nuevo varias finales en el horizonte y mucho que trabajar. Eso sí, sin recursos la novela ourensana terminará con el mismo epílogo que en los anteriores tomos.

Trece partidos por delante para salvarse, el año pasado fue en la penúltima jornada ante Cortegada pero este año todo parece más complejo. Solo la aportación privada podría cambiar un resultado que a cuatro meses vista apunta a lo que todos temen, el descenso de categoría.