ENTREVISTA

Emilio González: "Las plazas de abastos están de moda"

Lleva diez años como presidente de los comerciantes de la plaza de abastos. Defensor a ultranza del mercado, apela incluso a los sentimientos personales para defender a unos industriales que, también lo reconoce él, no siempre acertaron. Ahora se abre una nueva etapa

Emilio González en la plaza de abastos provisional en la Alameda.
Emilio González en la plaza de abastos provisional en la Alameda.
Emilio González: "Las plazas de abastos están de moda"

Emilio González lleva diez años como presidente de los comerciantes de la plaza de abastos. Las instalaciones provisionales del mercado acaban de abrir sus puertas en espera de la reforma integral del edificio principal, aún sin fecha. Defensor a ultranza del mercado, apela incluso a los sentimientos personales para defender a unos industriales que, también lo reconoce él, no siempre acertaron. Ahora se abre una nueva etapa. Será la del cambio de espacio, pero sobre todo de mentalidad. 

¿Qué acaba y qué empieza con el traslado provisional?   

Acaba un ciclo y empieza otro. Acaba un modelo tradicional representado por nuestros antepasados y empieza ahora un ciclo más moderno. No hay más que ver los puestos, cómo se han colocado los productos, cómo se han decorado, pero sobre todo arranca un nuevo ciclo en el que se podrá observar que a la plaza no solo se puede venir a comprar sino a tomar algo o a comprar una costilleta y que se la frían en la propia plaza. Es un nuevo modelo que queremos trasladar en un futuro al próximo edificio y mirar de una forma más moderna a mercados que existen en el resto de España.  

¿Ha sido difícil el cambio de mentalidad entre los placeros hacia el nuevo patrón de venta y consumo?   

No ha sido tan difícil como nosotros pensábamos. En la junta directiva teníamos bastantes dudas sobre cómo reaccionaría el resto de placeros pero nos hemos visto gratamente sorprendidos por la ilusión que ha demostrado todo el mundo para tener su puesto lo mejor posible. Hemos hecho una inversión importante porque además de lo que ha invertido el Concello hemos hecho una estimación de unos 20.000 euros por puesto y en total se han invertido casi un millón de euros y se han adjudicado todos los trabajos a empresas de Ourense. 

¿Cómo se le puede llamar provisional a una plaza que como mínimo va a estar entre cuatro y seis años abierta?  

La inversión que hemos hecho los placeros es lo suficientemente importante como para pensar que vamos a estar mucho más tiempo que los veinte meses que nos había dicho el Concello. Nosotros hemos hecho una inversión para más tiempo porque será más largo ese recorrido hasta retornar al edificio principal. 

¿Por qué esa desconfianza?   

Porque somos conscientes de la realidad. Aún no se han redactado las bases de adjudicación del concurso. Una vez que salga a licitación tendrá que ser publicado en los boletines de la Unión Europea, que tardará al menos seis meses. Hay que contar también que los técnicos del Concello tendrán que hacer los informes y que dada la magnitud de la obra concursarán muchas empresas, lo que hará más compleja la valoración. Por otra parte, teniendo en cuenta que la adjudicación de esta plaza se iba a hacer en cuatro meses y tardaron más de un año, no creo que las obras del mercado futuro se acaben antes de seis años. 

¿No es un poco triste que queden en el lugar actual una parte de los placeros, por ejemplo el rianxo?  

La junta directiva y yo hemos luchado para que viniésemos para arriba y a todos se le ha dado la oportunidad. Para mi no es triste que queden abajo, lo que me parece muy triste es que quede el rianxo sin reformar. La futura reforma solo es para los puestos del mercado y los que están entre el edificio principal y el Puente Murallón. Yo, que me crié en el rianxo, no voy a consentir que se inaugure una plaza nueva y que quede un rianxo de la Edad Media. Me propongo como objetivo conseguir fondos para que se reforme de igual forma que el resto. 

¿Le augura un futuro floreciente a los mercados tradicionales?   

Hoy están de actualidad, incluso de moda. Si miramos a otras ciudades vemos que están de plena moda y si nos fijamos en el emplazamiento provisional de ahora ya vemos que hay muy buen ambiente porque no solo hay compradores sino que entran grupos de visitantes que vienen a verlo. Los mercados son siempre un polo de atracción para los turistas y aquí no veo por que debería ser lo contrario. 

¿Todo este proceso, con su polémica, ha desgastado mucho a la junta directiva del mercado?   

Hemos sufrido un desgaste importante porque hemos tenido problemas con los propios comerciantes, con el Concello, y eso quieras o no produce un desgaste muy grande. Amigos y familiares me han preguntado cómo puedo tener tanto aguante en estos asuntos. Yo vuelvo a decir que me crié en la plaza y le quiero mucho. También anuncio que en el momento en el que se adjudique la reforma y se salve el rianxo debo dar un paso atrás porque no debe ser la misma gente la que esté dirigiendo. 

¿Se ha hecho mucha política a cuenta de la plaza de abastos?   

Mucha, mucha y mucha. Después de treinta años buscando la reforma hemos visto que en todas las elecciones municipales el proyecto estrella era la reforma de la plaza y pocos han hecho algo, por lo tanto yo creo que sí se hizo mucha política, incluso se intentó involucrarnos a los placeros en la política. Creo que hemos sido bastante imparciales y hemos logrado salir de la polémica. En todo caso, no hubo presentación de candidatura a alcalde de esta ciudad que no hablase de la plaza de abastos. 

¿En las polémicas existentes, se sienten los comerciantes responsables de algo?   

Sí, ahora mismo borraría muchas cosas. A lo mejor en momentos puntuales no estuvimos muy acertados. A lo mejor hicimos presentaciones que no deberíamos, en los caminos siempre borrarías algo pero el fin era este, que hubiese una plaza provisional y que se consiguiesen fondos para la plaza de abastos. Para mi como ourensano es un orgullo poder decir que se hace un sitio atractivo en el kilómetro cero del termalismo y que esto sea un punto de inflexión para que se haga un buen termalismo, que sea la reforma de la plaza el principio de la recuperación de la zona, en la que nos gustaría ver también hoteles balneario.