ANÁLISIS

La nueva forma del trabajo es... autónoma

Lo siento, pero sólo puedo ver el vaso medio lleno. Las modificaciones puestas en marcha en el nuevo Reglamento de Reformas Urgentes del Trabajo Autónomo marcaron unas directrices en un sentido positivo y los avances se empiezan a manifestar.

 

La nueva forma del trabajo es... autónoma

Cuando en la nueva normativa del trabajo autónomo se ponía ya uno de los focos en los autónomos cercanos a la jubilación, no podíamos pensar que de la IV Mesa do Emprego Autónomo, celebrada el 13 de junio, podían salir oportunidades tan interesantes como la que se acaba de aprobar.


OPORTUNIDADES DE RELEVO


El Conselleiro de  Economía, Emprego e Industria de la Xunta de Galicia,  Francisco Conde, anunció una línea de ayudas a la transmisión de los negocios de los trabajadores por cuenta propia que estén próximos a la edad de jubilación, recordando que en Galicia, más del 30% de los autónomos gallegos se sitúa por encima de los 55 años. 

Este traspaso, por cierto, sería ideal hacer con un enfoque adaptado a los cambios del mercado. Por ejemplo, a través de un proceso de reestructuración o una auditoría estratégica que resitúe la segunda oportunidad de estas empresas. 

La ocasión es de oro para autónomos y pymes del tejido empresarial mayoritariamente formado por las pequeñas y medianas empresas, (en torno al 97% del parque empresarial gallego). 

Con este nuevo plan,  el escenario no tendrá que ser siempre de pérdida de músculo y cultura empresarial, sino que se ha pensado, gracias a los mecanismos creados desde la Xunta, un camino hacia la recuperación e incluso relanzamiento de muchas empresas que triunfaron y que no merecen morir. 


ABANICO DE POSIBILIDADES


Trabajar como autónomo tiene innumerables dificultades, requiere un ejercicio consciente de tributación, gestión de los propios recursos, responsabilidad en la aplicación de normativas, pero hay dos realidades que asumimos como autónomos: la apertura de un abanico de posibilidades y nuevas formas de ejercicio profesional (como el que acabamos de mencionar con el relevo de los autónomos cercanos a la jubilación); y en segundo lugar, el asumir una forma de trabajo que es el futuro… pero un futuro no lejano, sino que se nos acerca a pasos agigantados. 

Para interactuar con las posibilidades que nos ofrece esta fórmula de trabajo, más allá de los diversos tipos de autónomos existentes, voy a centrarme en tres líneas que pueden ofrecernos mucho juego: 

1) Autónomo societario, el dispuesto por ley para los administradores de las empresas. 

2) Autónomos empresarios, son los profesionales que ejercen su labor de forma independiente, regularizando una actividad freelance. 

3) Falsos autónomos, son los que trabajan para un solo cliente, pero se ven obligados a darse de alta para poder hacerlo. 

Todo esto nos lleva a una conclusión, la defensa del status de autónomo no puede centrarse en su equiparación al trabajador por cuenta ajena, pues sus gastos, sus competencias, atribuciones, deberes y derechos son radicalmente distintos. Tampoco es aceptable el abuso que supone el sistema del falso autónomo pensado para ahorrar costos al empresario. 

Un trabajador independiente genera empleos/trabajos secundarios, pone en marcha modelos de negocio muchas veces innovadores con enorme versatilidad, es un “consumidor empresarial” que da trabajo a otros autónomos de servicios (alquila o compra una oficina, crea una web, necesita logística para vender sus productos).Todas estas características son distintas a las características del trabajador por cuenta ajena.

 En cambio, sí luce interesante tender a acercar el régimen de autónomos español con el del resto de Europa. Regularizar el que los nuevos emprendedores, por ejemplo, los que salen de las spin off, o las startUp encuentren en este régimen laboral, moderno y dinámico las condiciones propicias, no para una mentalidad centrada en la jubilación, sino para el ejercicio dinámico de su actividad emprendedora.  

Pero es que, además, todo esto no es una opción de futuro, es una opción de presente pluscuamperfecto, de lo contrario corremos el riesgo de parecernos a aquella película que decía “cuando el destino nos alcance".