SANIDAD

Profesionales sanitarios en Ourense de cuidados paliativos: "Hay que cuidar, no solo curar"

Los profesionales que trabajan día a día en los cuidados paliativos del área sanitaria se reivindican en plena celebración del día mundial de esta "no especialidad". Un lamento: no poder llegar a todos los que lo necesitan.  

Miguel Núñez, Ana Fernández Conde y Cristina Margusino
Miguel Núñez, Ana Fernández Conde y Cristina Margusino
Profesionales sanitarios en Ourense de cuidados paliativos: "Hay que cuidar, no solo curar"

No es el fin del mundo. "Tenemos un estigma pero cuando la gente nos conoce no quiere salir de aquí". Es Miguel Núñez, el único médico de la Unidad de Paliativos del Complexo Hospitalario Universitario de Ourense (CHUO), que ayer lucía orgulloso junto a su equipo con un cartel para celebrar el Día mundial de los que atienden a pacientes en la fase final de una enfermedad.  Solo el pasado año tuvieron a 750 pacientes; de ellos, solo 50 no oncológicos –con patologías no relativas a tumores–. Confiesan que solo pueden llegar a dar cuidados paliativos a un 40% de todos los que lo necesitan, "pero llegamos a donde podemos". 

 En Ourense, aparte de la labor que se hace en el hospital, en la unidad que hace años estaba en Piñor, es importantísimo el trabajo del servicio de hospitalización a domicilio o de zonas como A Limia, desde cuyo centro de salud capitanean un servicio pionero en atención personalizada en el hogar, más los equipos de soporte Verín y O Barco. 

 "Hay que cambiar el chip, en las facultades solo nos enseñan a curar, pero hay momentos en los que hay que darse cuenta de que lo importante es cuidar, y que los pacientes se vayan sin dolor", relata Núñez, que lamenta que, en ocasiones, palabras como "morfina" sigan siendo "tabú". 

"En los hospitales la gente suele morir mal; muchos mueren solos, otros con dolor. Eso en paliativos no pasa... Tenemos más de 100 placas de agradecimientos de pacientes", señala.  Y es que hacer feliz a la gente que sabe que, tarde o temprano, dirá adiós a la vida no es fácil. Pero ellos insisten en que ir a paliativos no significa el final de nada. "La mayoría fallecen antes de seis meses, pero hay algunos con los que estamos más de dos años", relata Núñez. 

El estigma es el de una unidad con gente sedada o moribunda. Pero no es así. Hay pacientes que, efectivamente, están totalmente sedados, pero hay otros que reciben altas: "De 14 que hay ahora voy a dar tres altas. Siempre es bueno que medico1_resultpuedan estar con los suyos". 


Miguel Núñez: "Cuando nos conocen están encantados"


"Hay un estigma de que somos matarifes, pero cuando pacientes y familias vienen ya no quieren ir a otra unidad. No solo hay que saber curar, sino también saber cuidar". Así habla Miguel Núñez, médico de la unidad de Paliativos del CHUO  quien lamenta que a muchos que lo necesitan no se les puede dar atención específica. "Soy el único médico y uno da para lo que da". Por eso, una de sus luchas es que haya un médico más. Incide en que una de las claves es el "cambio de chip" . "¿No será mejor que fallezcan tranquilos y rodeados de los suyos?", se pregunta. El número de pacientes necesitados de paliativos no ha crecido, pero sí la demanda social. Y cree que "la política va muy por detrás. Solo hacen leyes apagafuegos". Además, reivindica esta unidad como "ahorradora" para el sistema. 


Ana Fernández Conde: "A veces pesa más una caricia que un suero"medica4_result


Ana Fernández Conde es enfermera del servicio de hospitalización a domicilio (HADO), otro de los servicios que se encarga de cuidados paliativos en Ourense. "En aquellas situaciones en que exista estabilidad clínica y paciente y familia así lo deseen, puede realizarse la atención al paciente en el domicilio. El entorno familiar siempre es más adecuado", explica. Durante la fase final de la enfermedad, "los esfuerzos se centran fundamentalmente en el control de síntomas y cuidados de confort. Solo buscamos el bienestar del paciente". Por eso, recuerda que "puede tener más peso una caricia que un suero, o una sonrisa que un antibiótico". La experiencia es "dura" pero "enriquecedora", dice la enfermera, aunque se viven situaciones "que te encogen el corazón".  


Cristina Margusino:"Que el paciente sea el que decida"OURENSE 8/04/2018.- Cristina Margusina, médico de Xinzo. José Paz


En Xinzo ocho médicos y ocho profesionales de enfermería decidieron ponerse manos a la obra y llevar la atención domiciliaria y constante a todos los pueblos de la comarca. "Vimos un déficit de atención en gente en las últimas etapas de su vida, y decidimos actuar", explica la jefa de servicio del centro de salud de Xinzo, Cristina Margusino. Se trata de "gente con dolor, sangrados, dificultades para respirar...", añade. Todos los pacientes en esa situación están en una agenda común, se les ofrece atención continuada e incluso se les facilita un móvil para que ellos o cualquier familiar pueda contactarles. Además, están en contacto directo con el hospital de Verín para que puedan tener cama si hay necesidad. "Que ellos decidan siempre, si quieren estar en casa, que estén en casa", sentencia.