ENTREVISTA

“Hoy, la gente que dice que se quema todos los años no tiene justificación"

Es inherente e inevitable. El verano, recién llegado a la provincia, trae consigo cada año esa "necesidad imperiosa" de ponerse moreno, especialmente durante el periodo vacacional.

José Miguel Gómez, en su despacho.
José Miguel Gómez, en su despacho.
“Hoy, la gente que dice que se quema todos los años no tiene justificación"

Es inherente e inevitable. El verano, recién llegado a la provincia, trae consigo cada año esa "necesidad imperiosa" de ponerse moreno, especialmente durante el periodo vacacional. La exposición al sol para conseguir ese resultado no es perjudicial para la salud, siempre y cuando se pongan en práctica las recomendaciones médicas, que impedirán la aparición de manifestaciones físicas con el paso del tiempo o, en el peor de los casos, del cáncer de piel. Desde el Servicio de Dermatología del Complexo Hospitalario Universitario de Ourense (CHUO), trabajan para el tratamiento y la prevención de estos efectos, entre otras. El doctor José Miguel Gómez es su responsable desde 1996.

¿Cuánto es el máximo que puede resistir la piel al sol estival?

Depende del tipo de piel. La gente incluida en los tipo 1 y 2 de piel, que incluyen a gente de piel muy clarita y pecosa, albinos y pelirrojos, se queman a los diez minutos de estar a pleno sol un día cualquiera de julio o agosto. Mientras que los de piel muy morena, incluidos en el tipo 3 o tipo 4, pueden aguantar incluso más de una hora sin protector solar sin quemarse. 

El hecho de estar moreno no responde simplemente a que el sol nos dé color, ¿no?

Efectivamente. La piel crea una especie de sombrero cuando la exponemos al sol, que es lo que conocemos como "moreno". Esa pigmentación produce sombra en las células y la protege de forma natural. Por eso, las personas que se broncean enseguida, sin quemarse, son pieles bastante seguras en el sentido que tienen poco riesgo de cáncer de piel. 

Es común creer que el primer consejo de un profesional es el uso de fotoprotectores, pero antes de esa hay otras recomendaciones. ¿Cuáles?

No solamente es el uso del filtro solar. Antes de esto está la protección con barreras físicas. Hablamos de ropa, sombrillas, sombreros y estar a la sombra. Además, algo en lo que insistimos mucho es en evitar exponerse al sol en las horas centrales del día, en las que el sol incide perpendicularmente sobre nuestra piel, que es cuando produce más daño.

¿Todas las cremas son válidas? ¿Incluso de factores bajos?

Sí. En teoría, si un protector pone factor 20, 30, 50, o el que sea, es que está testado, independientemente de la marca que sea. En cuanto a los números del factor se ha avanzado mucho. Yo recuerdo, durante mi infancia en Mallorca, cremas con factores máximos de 6. Cuando hice la especialidad de mi formación, empezaba el factor 15 y ya aquello era lo más. Si te remontas a los 70, no había protectores. Hoy, en cambio, vas a una farmacia a pedir un factor 2 y no lo tienen.

¿Desmontaría el mito de que el factor 50 no pone moreno?

Sí, es muy sencillo. La pantalla total no existe. Un factor 50 siempre deja pasar un porcentaje, aunque sea mínimo, de la radiación ultravioleta. Lo que evita este factor es quemarnos, bronceándonos poco a poco.

Otro error muy común es creer que no hace falta protector cuando uno ya está bronceado.

Efectivamente. No le haría falta protector para no quemarse, pero el daño adicional puede ser grande. Una vez que consigues tu moreno estéticamente aceptable, ¿para qué recibir más radiación ultravioleta? Es mejor que sigas utilizando fotoprotector porque toda esa dosis excesiva que vas a recibir no te aporta nada más que daño y envejecimiento de la piel, las manchas, las verrugas y todos los efectos a largo plazo, lo que denominamos los dermatólogos como daño solar crónico.

¿Falta concienciación?

Mucha. Nosotros, a menudo, vemos pacientes que nos dicen que se queman todos los años. No, un año te quemas porque te has despistado, te has quedado dormido, te has olvidado el fotoprotector o lo has esparcido mal, pero lo de "yo me quemo siempre" hoy en día no tiene justificación porque sabemos qué es lo que hay que hacer para evitarlo. El que se quema a menudo es porque quiere.

Los niños quizás sean el sector más vulnerable. ¿Qué hacer con ellos?

Los niños, aunque sean de piel morena, hasta que no cumplen los dos o tres años no consiguen desarrollar al completo su sistema de bronceado natural de la piel. Hasta esa edad, se recomiendan protecciones altas.

Pasa desapercibida, pero la destrucción de la capa de ozono también tiene consecuencias sobre la piel.

La capa de ozono hace como de filtro en la atmósfera para que no penetre la radiación ultravioleta. Cuando desaparece o disminuye llega más radiación dañina. Lo mismo ocurre con la contaminación, pero los rayos del sol siempre están ahí.

Estas consecuencias se manifiestan en arrugas, manchas y, en el peor de los casos, en cáncer de piel. ¿Cómo se manifiesta en la provincia?

Tiene una incidencia altísima porque se juntan los tres factores de riesgo: la piel clara, característica del norte de España; la exposición al sol, característico de la gente del campo; y el envejecimiento poblacional. A partir de los 40, se empiezan a reconocer los cambios del daño solar crónicas, manifestados en manchas marrones en las manos y en la cara, la piel más arrugada, un tono menos luminoso de la piel. Son cambios que podríamos considerar meramente estéticos. Por otro lado, hay cambios de enfermedad más considerables, como las queratosis actínicas. El siguiente paso es la aparición de tumores de piel, conocidos como epiteliomas.

El cáncer de piel, una enfermedad silente. ¿Cómo se manifiesta o se detecta?

Por la aparición de un grano con una herida que no cura con una pomada antibiótica en un plazo de uno o dos meses, generalmente en la cara, donde aparecen un 90% de os epiteliomas. Además, hay un tumor más raro, pero que es el más agresivo de todos. Hablamos del melanoma, una mancha negra que aparece en cualquier parte de cuerpos adultos.

¿Por dónde pasaría el tratamiento de esta patología?

Cogiéndolo a tiempo. Consulta precoz y extirparlo quirúrgicamente al completo. La extirpación de un melanoma cogido a tiempo cura  prácticamente en un 100%. Si ya está avanzado, el pronóstico cambia radicalmente, con graves consecuencias.