MIGRACIÓN

Yana y Olga, desde Rusia hasta Ourense sólo por amor

Yana y Olga, rusas y residentes en Ourense. La primera lleva siete años regentando un negocio en el Casco Vello, la segunda apenas medio. Las une la nacionalidad, la sonrisa y el jamón. 

Yana y Olga, el pasado miércoles en el Casco Vello. (BELAY)
Yana y Olga, el pasado miércoles en el Casco Vello. (BELAY)
Yana y Olga, desde Rusia hasta Ourense sólo por amor

A una, Yana Bereza, la trajo el amor por sus hijas; a la otra, Olga, el amor por su pareja. Desde el Cáucaso y San Petersburgo para confluir en el Casco Vello de Ourense. Son dos de las pocas rusas ("se cuentan con los dedos de una mano", puntualiza Yana), residentes en Ourense.

"¿Cómo me encuentro? Cada día mejor". Son las primeras palabras de Yana, la mujer de la eterna sonrisa. En dos semanas soplará las velas para celebrar el séptimo aniversario de su tienda de confección. Mucho mejor, este fin de semana se vestirá de largo para asistir a la boda de su hija Kateryna, en Cuenca.

"El hecho de tener un padre militar hizo que haya viajado mucho", remarca. Fue durante 18 años profesora en su país, de Geografía e Historia. "No es que estuviese cansada de la vida que llevaba allí (en Rusia), llevaba una carrera brillante y pensaba que mi lugar en la vida estaría siempre allí", detalla.

Hasta que decide viajar a España. "Vine 15 días de vacaciones y aquí me quedé, primero en Madrid y después en Guadalajara. Sólo sabía decir una palabra en español, la palabra sí. Me cogió una amiga ucraniana y me dijo, 'tú aquí sin el idioma no eres nadie'. Así que me apunté a una escuela. Y luego que la gente me ayudó mucho". ¿Y Galicia? "Galicia es una copia clavada de mi tierra, cuando iba en el avión y miré para abajo ya dije, 'ahí quiero ir yo'. Y hasta hoy", subraya Yana.

Olga Kozenkova, natural de San Petersburgo, 43 años, lleva media vida en España. En Rusia conoció a su marido y padre de su hija, luego él tenía que regresar a Galicia... Así empezó todo. Se expresa como un libro abierto: "Para nada me molesta hablar de mi vida privada, no me fue bien con el padre de mi hija y ahora llevo ya tiempo acompañada de nuevo. Sí, gallego también (sonríe)".

Yana abre el comercio, allá por el año 2010... "Ya desde muy pequeña me encantaba hacer ropa, la hacía para mí y para mi hija, hacía cursos... Sólo que no tenía tiempo para dedicarme seriamente", recuerda. ¿Por qué el Casco Vello? "Porque me encanta, me enamoró nada más verlo. Es precioso y funciona mucho el boca a boca, eso me gusta", contesta.

Se encendió una luz

Olga también dio el paso. "Vivo al lado de la tienda (Matryoshka, complementos en la calle de las tiendas) y un día vi que el local se alquilaba. Se me encendió una luz y me lancé", resume. Apenas hace medio año. "No fue un salto al vacío", recalca. "No es bueno tardar demasiado en tomar las decisiones, en mi país decimos que cuando uno está muerto no es bueno guardar mucho tiempo el cadáver en caliente", relata.

"Desde luego que si volviera a nacer no cambiaría nada de mi vida, dicen en Rusia que 'todo lo que ocurre es perfecto'. Pues me lo aplico", finaliza Yana.

"Me encanta España, yo creo que en una vida anterior tuve que ser española... También estuve unos años en Cataluña, trabajando en un bar. Es un país que me encanta", asegura Olga, lo que no es óbice para que "eche de menos Rusia, allí tengo a mis padres y a gran parte de mis amigos".

¿Ourense? "Me sienta bien pasear y que te vayan constantemente saludando, ir viendo caras conocidas. El pulpo me gusta, pero más el cocido. También el aceite de oliva, al principio se me hacían sabores muy fuertes pero ahora... El jamón, por encima de todo el jamón", acaba Olga.