CELEBRACIÓN

La cuesta de enero castigó a la feria del Botelo barquense

La disminución de las ventas no deslució el cómputo global exitoso de la 18ª edición de la fiesta

Visitantes de la feria de la Festa do Botelo, ante uno de los puestos.
Visitantes de la feria de la Festa do Botelo, ante uno de los puestos.
La cuesta de enero castigó a la feria del Botelo barquense

La veintena de feriantes que este fin de semana ocupó las casetas que el Concello de O Barco montó en el Paseo do Malecón levantó ayer el recinto ferial, dando por finalizado el programa de la 18ª Festa do Botelo. Durante el sábado y domingo, todas las personas que visitaron el área recreativa tuvieron la oportunidad de adquirir muy diferentes artículos, desde embutidos de Salamanca, pan y dulces hasta quesos de León, pasando por artículos relacionados con la matanza, como el pimentón, o los objetos artesanos y las prendas de vestir.

Fueron más las solicitudes de caseta recibidas en la Concellería de Cultura e Educación, que dirige Margarida Pizcueta Barreiro, pero en este departamento optaron por organizar una feria más modesta, tesis que podría cambiar para la próxima edición.

En todo caso, algunos feriantes apuntaron ayer que no habían cumplido las expectativas que se habían fijado, sobre todo, cuando comparan las ventas con las que realizaron en otras ferias artesanales de la villa; como las que se desarrollaron en agosto o en el último Nadal. "En Navidades estuvo bastante más animado", comentó uno de los vendedores. "En agosto estuvo mejor", afirmó otro puestero.

Las condiciones meteorológicas del fin de semana, con una llovizna pertinaz que mojó las calles de la villa prácticamente durante todo el sábado, y los cielos nubosos del domingo podrían no ser las causantes de que el número de compradores no fuese excesivo. "Es la cuesta de enero", aseguró uno de los feriantes. Eso sí, esta situación no los desanima, pues afirman que suele producirse en la mayoría de las ferias.

Las ventas no demasiado elevadas de la feria no deslucen el éxito de la última Festa do Botelo. Al buen ambiente reinante en la comida popular del pabellón de Calabagueiros hay que añadir la animación de los participantes en los cantos de taberna. "Tiñamos tres horas, de 19,00 a 22,00 horas e ás 24,00 aínda seguían", comentó la concejala Margarida Pizcueta.