Usos y costumbres del verano

Vacaciones en destinos peligrosos

Vacaciones en destinos peligrosos

Islandia debe ser un lugar horroroso. Al menos para los amantes de la agitación. Hay años que no supera la ridícula cifra de un solo homicidio. Es probable que se cometan más delitos de sangre en Disney World que en toda Islandia. Aunque no es oro todo lo que reluce. El monopolio de los asesinatos en la isla lo tienen los volcanes. Esa actividad volcánica es la pimienta de un país con poca acción. No olvidemos que hay un veraneante al que el sol y la playa le aburren. Tampoco se contenta con la montaña, ni con los espectáculos musicales, ni con apacibles destinos turísticos. Quiere acción. Emoción. Como si tuviera poca emoción conseguir aparcar el maldito coche en la playa en el mes de agosto, o embarcarse en uno de esos viajes marítimos paradisíacos, ahora que sabemos cómo se las gastan ciertos capitanes. 

Este veraneante quiere aventura extrema, disfruta viendo cosas saltar por el aire, y solo se motiva escapando a un saqueo antes del amanecer. Le gusta la guerra, la miseria y el crimen. Casi todos los países árabes que salen en los periódicos tienen un poco de las tres cosas. Si buscas un destino rápido, no lo dudes.



Tiburones y otros bichos

Nada produce más satisfacción al turista aventurero que un buen mordisco de tiburón. El gran depredador del mar no siempre muerde, pero cuando muerde puede resultar mortal. Por otra parte, cuando no muerde, mata de miedo. Ese miedo que libera todas las toxinas acumuladas durante el curso y que te deja suave y ligerito, como una loncha de pavo frío sin sal.

Hay una serie de gente de la Universidad de Florida que se dedica a contar los ataques de tiburones a humanos para saber dónde se producen más cada año. El ganador siempre es el mismo, Estados Unidos, y le siguen Australia, Sudáfrica, Vietnam y Egipto. Así que si realmente quieres que te arranque un brazo un tiburón, tienes que dirigirte a América del Norte. 

Para una mordida completa, incluyendo desmembración total, se recomienda acudir a la playa de New Smyrna Beach en Florida, el lugar del mundo donde más ataques de tiburones se producen. Es imposible bañarse en esta aguas sin estar a menos de tres metros de un tiburón. Es genial. ¡Lo suficiente para hacerte un selfie mientras te arranca la cabeza! 

En aguas caribeñas, las barracudas y morenas también te pueden hacer pasar una jornada divertida, emocionante, e inolvidable. Incluso fuera de la discoteca. 



El miedo de interés turístico

Honduras es un país maravilloso para conducir. No hay ni un solo hondureño que respete las normas de tráfico. En realidad, desconocen su existencia. A cambio practican una cosa que se llama conducción a la defensiva. Es decir, el resto de los conductores son el enemigo. No quiere decir que puedas dispararles –que también-, sino que puedes chocar con ellos, adelantarlos por cualquier lado, e incluso echarlos de la carretera, sin que nadie se sienta personalmente ofendido por ello, como ocurre por ejemplo en España.

Así que si planeas un viaje a Honduras, no pierdas la ocasión de sentir la agradable experiencia de destrozar poco a poco tu coche, haciendo todas esas cosas que no se pueden hacer en casa. Y si te da pánico conducir o viajar en coche, Honduras te proporcionará la descarga de adrenalina que necesitas este verano.

Por lo demás, es un país precioso, lleno de gente encantadora, y razonablemente pacífico, si pasamos por alto que San Pedro de Sula es la urbe con la mayor tasa de homicidios del mundo. De todos modos, allí te matan por robos de ganado y cosas así. Será suficiente con que dejes las vacas y ovejas en España.

Puede que tantas emociones hondureñas te den sed. Es importante que te hagas con una gran cantidad de whisky, ron, vodka y otras bebidas que puedan calmarte en caso de que sufras un ataque de miedo. De todos modos, no podrás beber otra cosa, porque –se me olvidaba- el agua del grifo no es potable.

Cambiando de tercio, Acapulco es uno de los destinos peligrosos más solicitados. Supongo que México está demasiado interesado en proteger a los turistas como para dejar que te maten en la playa sin más. Sin embargo, mi consejo es que no vayas de viaje de graduación, ni de luna de miel. Busca algo más crepuscular, de forma que si ocurre el terrible accidente biológico, la gente pueda decir eso de “al menos cumplió su sueño de ir a Acapulco”. Por ejemplo: viaje de jubilación.

Brasil también alberga cientos de oportunidades de pasar un rato inolvidable para un turista ávido de emociones fuertes. Maceió es un destino precioso para unas vacaciones. Que sea la ciudad más peligrosa de Brasil en todos los rankings sólo garantiza que además de ver cosas bonitas, podrás pasártelo bien. Pero no te alteres. Según las autoridades, si evitas salir a la calle de noche y no dialogas con las numerosas personas que te pararán en casi todos los barrios para pedirte pasta, no hay ningún problema. Y además, dice el alcalde que la gente de aquí es muy respetuosa con los turistas y en los tiroteos sólo se matan entre ellos. En ese caso, no está de más recordarte que camines, tanto de día como de noche, con la cabeza agachada.



Una gran catástrofe

Sobrevivir a un terremoto está bien. Pero ciertamente no es lo mismo hacerlo en Japón, donde no les ha quedado más remedio que hacerse especialistas en construcción de edificios preparados para sobrevivir fuertes temblores, que hacerlo en países menos preparados, en donde los terremotos devastadores se dan una vez cada diez siglos, rompiéndolo todo. No dejes de acudir cada año a estos lugares donde rara vez ocurre un gran temblor. Imagina que toca este verano y no estás allí.



Robos

Hay un tipo de turista justiciero al que le motiva mucho que le roben. Es un tipo que disfruta tanto cuando caza a un carterista robándole, que es capaz de hacerse miles de kilómetros para exponerse a estas bandas. Según el ranking de TripAdvisor para enfrentarse al peligro de los carteristas no hay que irse demasiado lejos: Barcelona ostenta el récord. Gran mérito se lo debemos a la Rambla. Se conoce el caso de turistas que han entrado con seis capas de ropa, tres carteras, cámara de fotos, tablet, un paragüas, un rollo de papel higiénico, y un disco de Enrique Iglesias, y han salido en calzoncillos y con dos discos de Enrique Iglesias.

Y por último, la ciudad eterna, Roma. No podemos olvidarnos de un clásico. Es la segunda ciudad con más carteristas del mundo por metro cuadrado. La primera, si contamos a los dueños de restaurantes turísticos.