Usos y costumbres del verano

La verbena

La verbena es una fiesta bastante aburrida por predecible. En una verbena todo está bajo control. Desde el puesto de rosquillas hasta las vueltas del tiovivo. La mayor concesión a la transgresión se hace en el repertorio musical, con dolorosas sorpresas, y en el vestuario de las cantantes o bailarinas, con resultados realmente deprimentes. Es posible que todo sea una estrategia del que pone las barras de vino y cerveza, para que los asistentes se den a la bebida para olvidar la verbena.

No olvidemos que el objetivo principal de la verbena es ofender al buen gusto y hacerlo gastando la mayor cantidad de dinero público posible. Y rara vez estos festejos defraudan en este empeño.

PUBLICO AL QUE VA DIRIGIDO

Una verbena es una boda sin novios. Es una fiesta pensada para incomodar a toda la familia, pero ordenadamente. En la verbena se atruena a los ancianos con música disco en las atracciones, se asusta a los niños con petardos inesperados, se provoca vergüenza ajena en los adolescentes con presuntos guiños musicales hacia sus padres, y se deprime a los cuarentones con las danzas y músicas de moda, con las que los cantantes intentan parecer más jóvenes de lo que son. En general, en la vida no hay nada más peligroso que un tipo subido a un escenario intentando aparentar menos años de los que tiene.

LA GASTRONOMÍA

Alrededor de la fiesta surgen propuestas gastronómicas tradicio- nales del lugar, que se ofrecen en grandes cantidades. Por eso estas fiestas funcionan mejor en Galicia que en ningún otro sitio, ya que el elemento gastronómico a celebrar no es otra cosa que el pulpo, el marisco, la empanada y el albariño. De esta forma lo que está ocurriendo en el escenario, eso de ver a señoras y señores bailando Pitbull, que te causa cierta ansiedad, pasará a un segundo plano. Con pulpo, empanada y albariño, hasta la cola del paro puede volverse una fiesta.

HORARIOS

En torno a la verbena siempre hay dos enigmas.¿A qué hora empieza? ¿A qué hora acaba? Lo primero no se sabe. La web del ayuntamiento pone a las 20:00. La web de la orquesta, a las 21:00. Los carteles, a

las 22:30. Y la gente del pueblo dice que a las 22:00. Esto desconcier- ta a los no iniciados. Los expertos ya saben que, con esos datos, sólo puede deducirse una cosa: que empezará a las 00:00. Su duración tiende al infinito, sobre todo en la medida en que tu cama este al alcance de los efluvios sonoros de la verbena.

EL TIMO

El alma comercial de la verbena es el timo. Pero consentido. Te tima el gitanito con el precio para subir a la noria, te tima la orquesta que asegura que ren-

dirá un homena- je a la “mejor música del momento”, te tima el concejal cuando te dice que serán las mejores fiestas del año, y te tima el vendedor de rosquillas, que pretende ganar en una noche lo que no ha ganado con todas las rosquillas de su vida.

La escopeta de feria ha pasado injustamente a la historia como ejemplo de algo que falla casi siempre, cuando ese espacio debería estar reservado al Consejo de Ministros o a Di María. Dice la leyenda urbana que les tuercen el punto de mira para que sea más difícil acertar en el palillo y llevarse el asqueroso peluche. Lo que nunca he entendido es por qué no te dan el palillo cuando le aciertas al peluche, que es mi especialidad.

En mis muchos años disparando en ferias y verbenas. También he observado otra cosa. Debido a la desviación de la escopeta y la mala puntería media, dividido por el cuadrado de los catetos presentes, si apuntas a la cabeza del dueño del puesto, le das a un palillo. Lo malo es que si algo falla y no le das al palillo, el premio es un peluche gigante, enrojecido y vociferante, dispuesto a hacerte tragar la escopeta.

LESIONES Y MUERTE

Es muy frecuente la muerte durante la verbena. La orquesta siempre se plantea el dilema de seguir to- cando o no. La norma es que la música no se para nunca. Así la muerte se lleva mejor. Especialmente si es ajena. En orquestas de gran calidad, he visto a la gente aplaudir una buena muerte. Una muerte con estilo se produce siempre en el punto álgido de una obra clásica, cuando los violines enloquecen en agudos. Una muerte inoportuna se da durante una versión de Perales. Una muerte justificada se produce durante una canción de Justin Bieber.

Si no hay muerte, hay lesiones. El 95% de las señoras mayores de 70 años que se rompen la cadera en verano, son víctimas de algún animador musical que se empeña en que los abuelos se pongan a bailar los ritmos más modernos. Todo marcha bien hasta que suena Shakira. Entonces lo que era una fiesta de verano se convierte en un festival de estallidos y fracturas de caderas, coxis y peronés.

Los hombres son más dados al trompazo, del que suelen salir con grandes brechas en la cabeza. En ocasiones ya nunca vuelven a levantarse. Antaño los hombres más maduritos se partían la crisma en la verbena cuando intentaban impresionar a sus hijos con algún tema de Michael Jackson, arrastrando los pies por la tierra con la agilidad de cuarenta años atrás, hasta que un traspiés les arrojaba a su verdadera edad, y al suelo. Hoy la caída de los hombres se produce cuando llega el baile surcoreano ‘Gangnam Style’, que es el único armamento militar que verdaderamente mantiene asustado al régimen de Corea del Norte. Una de las razones por las que Kim Jong Un no se lanza sobre Corea del Sur es porque no está seguro de qué deberían hacer sus hombres si todos los surcoreanos se ponen de pronto a bailar el Gang-nam Style.

PARA TODA LA FAMILIA

Aunque la verbena se anuncia para toda la familia, los niños se sienten fuera de lugar. Primero, porque nadie acaba de entender la conexión entre saltar en una cama elástica o montarse en los coches de choque y la música atronadora de la versión de gasolinera del álbum discotequero del verano. Segundo, porque la sensibilidad hacia la infancia que exhiben los cantantes es directamente proporcional a la paciencia de la madre del concejal que los contrató. Y tercero, porque no se ha inventado aún una diversión que haga igual de felices a los niños que a los mayores sin ofender el buen gusto y sentido de unos u otros. En la lógica de los niños no cabe el consumo de alcohol ni el insulto a los cantantes. En la de los mayores no se entiende lo de las camas elásticas ni lo del algodón de azúcar. Alguien debería probar a emborracharseenlacamaelástica, insultando al cantante y lanzando al escenario algodón de azúcar, para reinventar de una vez por todas el concepto de verbena.