No tienen sexo los Ángeles

La democracia es un cuento

La democracia es un cuento

Se quiere ejercitar la democracia a fuerza de hacernos pasar por las urnas las veces que hagan falta, como si la democracia fuera un ejercicio permanente de cálculo numérico y resultado. Y mientras a vivir...

Uno siente desapego de la realidad, al menos con una parte de ella, imagino que por la falta de argumentos que le reconforten, y la política tristemente es uno de los culpables. En esta ciénaga-selva que nos rodea, más que vivir un proceso de socialización permanente lo que nos alcanza de pleno son más bien los desafectos, que son los que se apoderan de los momentos que nos tocan vivir.

De las peores lecciones que nos ha regalado esta democracia en este país de intereses enfrentados es precisamente eso, la imposibilidad de llegar a un acuerdo cuando se trata por ejemplo de formar un gobierno y no de votar de manera sucesiva hasta anestesiar el nervio o el cerebro. A nadie extraña ya los desafectos, la desconexión entre los partidos políticos y el electorado, cada vez más visible en los actos. Nadie acude ya a mítines, pero nadie se ha preguntado el porqué.

En estos años de distanciamiento se han cometido errores, demasiados. Primando corruptelas envenenadas, irresponsables que no han sabido conjugar el diálogo, populistas que se han aferrado a los argumentos más básicos, también insensatos que han utilizado la historia del país apelando al disparate. Ver a la clase política manejando los hilos emocionales de la peña como si fueran marionetas es algo de lo más indigno y ha ocurrido, algo inimaginable hace 20 años. Antes, las diferencias aportaban color y valores culturales sin medrar en las distancias. Las diferencias entre comunidades existen pero ni son tantas ni median lo imposible.

Uno desde aquí no tiene la varita para descubrir lo que ha de venir después de las elecciones de este domingo. Sea cual sea el resultado, lo mejor sería que se aplicaran el cuento.