Felicidades, Don Urbano

Felicidades, Don Urbano

Amig@, estos días está Urbano Requejo Rodríguez cantando junto al puente romano: “Si alivio en nuestros trabajos / felices lograr queremos / en María encontraremos / el remedio que esperamos”. Y la Virgen de Los Remedios lo hace feliz, con sus dolencias, mientras espera cumplir 87 años nada más acabar la novena de Los Milagros. 

Te invito a rezar por un hombre que nació en Bustavalle hace 87 años; que lleva queriendo a Maceda 87 años, que lleva en su corazón Ourense desde hace 87 años, que es sacerdote desde hace 60 años, que vive y reza en Ourense desde hace 26 años. 

Urbano pasó los trece primeros años de su vida, feliz en Bustavalle y Maceda. El 31 de agosto de 1944 se fue a Arévalo (Ávila), para estudiar y prepararse a ser salesiano. Allí y en Astudillo (Palencia) aprende que el mundo es más grande que la provincia de Ourense, y que hay más lenguas que la gallega, y que el latín le da cultura. En estos dos pueblos de castilla, en manos de sastres salesianos, Urbano quiere ser el mejor paño para que hagan de él un buen salesiano. 

Durante sus 14 años de administrador en Vigo, A Coruña y Oviedo, sucesivamente, tuvo siempre en mente lo que decía Don Bosco: “Un cachito de cielo todo lo arregla”. Y se repetía a sí mismo: “Pobre será quien, conquistando el mundo, se halle vacío del amor de Cristo”. Y logró que ningún recurso material se perdiese. 

Durante sus muchos años de profesor siempre tuvo en cuenta lo que escribió G. Celaya: “Educar es lo  mismo que poner un motor a una barca… hay que medir, pesar, equilibrar… y poner todo en marcha. …Pero es consolar soñar, mientras uno trabaja, que ese barco, ese niño irá muy lejos por el agua…”. 

En julio de 1992 es destinado a Ourense como profesor y tutor. En ratos libres se dedica a investigar en archivos parroquiales y municipales; y consigue así editar el “Libro de Familia”, en el que dibuja el árbol genealógico de los Requejo, con sus raíces en los últimos años del siglo XVIII…” 

En el año 1997 se jubila como profesor. Pero sigue dando clase de bondad y servicialidad. Dice que un salesiano no se jubila, que un salesiano cumple siempre el “espabila”. Y, jubilado, se siente orgulloso de ser el capellán de las adoratrices de Ourense desde el año 1994. 

El día 8 de septiembre de 1931 su madre tuvo que cantar a prisa en el Monte Medo: “Oh Virgen de Los Milagros, / de Ourense joya preciosa: / intercede por nosotros, / Virgen Madre, Virgen Madre Milagrosa…” Y el día 9, con el alba, nacía Urbano en Bustavalle, a los pies del Monte Medo, al abrigo de Nuestra Señora de Los Milagros: Monte y Señora que siempre le acompañaron hasta ahora. 

Y sus amig@ hoy le decimos: Felicidades, don Urbano.