¿Es importante quién será alcalde?

¿Es importante quién será alcalde?

Viendo el resultado de las elecciones municipales en Ourense, PP 10 concejales, DO 8, PSOE 6 y OUeC 3, hay que preguntarse cuál es la cuestión que hay que resolver en nuestra ciudad en los próximos cuatro años. Y la cuestión no es quien es el alcalde, la cuestión es el “ser o no ser” del Hamlet de Shakespeare, que traducido al nivel de Ourense son en realidad unas cuantas cuestiones: conseguir inversiones o no, acabar con el despoblamiento o no, tener industria o no tenerla, gestionar la ciudad como una del siglo XXI o permanecer en el siglo XX, tener plan de ordenación urbana o estar en el limbo, fomentar el termalismo de forma rentable o no, y así unas cuantas más. 

La ciudad de Ourense está a punto de dejar de ser la tercera de Galicia por número de habitantes para pasar a ser la cuarta e incluso la quinta, o lo que es lo mismo, estamos a un paso de que se certifique el declive de Ourense para unas cuentas décadas. La situación es de emergencia y, en consecuencia, exige una política de altura y la suscripción de los pactos necesarios. El resultado electoral es claro, los ourensanos exigen acuerdos y no han confiado a nadie una mayoría absoluta, tal vez porque entendemos que sólo la suma de todos es beneficiosa. 

Democracia Ourensana ha sido pionera, incluso me atrevo a decir que visionaria, en muchos temas y por eso ha subido de 2 a 8 concejales. Pero una cosa es predicar (desde la oposición) y otra dar trigo (en el gobierno). En mi opinión DO debe rebajar el personalismo y apostar por la cultura del pacto, del programa, porque, aun reconociendo que fueron los triunfadores morales de la noche electoral, no ganaron las elecciones, las ganó el PP aunque fuese perdiendo unos cinco mil votos. 

El PSOE perdió y de manera importante, pero la intervención de Vázquez Barquero la noche electoral asegurando que ellos garantizaban la gobernabilidad de la ciudad, es digna de ser resaltada porque es aportar sentido común y abrir una puerta. En cualquier caso es la hora de la grandeza, no de las miserias, es la hora de poner por delante Ourense y no los cargos, es la hora de unirse y no de luchas partidistas, es la hora de hacer un programa en común, en beneficio de Ourense, y no de hacer la guerra cada uno por su cuenta y unos contra otros. Como nadie ha conseguido la mayoría para gobernar entiendo que no se pueden plantear las soluciones partiendo de una premisa inamovible: o soy yo el alcalde o no hay pacto. Esa no es una visión correcta. Democracia Ourensana se ha ganado a pulso su derecho a influir, de forma muy importante, en el gobierno de la ciudad, pero ese derecho implica también responsabilidad y el deber de llegar a acuerdos siempre en beneficio de Ourense. 

No sé como se va a gobernar la ciudad, existen varias posibilidades. Pero lo que no debe ser nunca una condición es quien es el alcalde; si hay acuerdo programático y no hay acuerdo sobre quien es el alcalde, debe primar siempre el programa y que sea alcalde el que establece la ley electoral. Ourense no está para perder cuatro años y caer en una postración cuasi definitiva. Señores concejales electos, enhorabuena a todos, pero sean generosos y pónganse las pilas, los ourensanos lo merecemos y lo demandamos.