Acaba de empezar

Comencé a soñar"...Que dice aquella vieja canción de los Rolling Stones. Nube a la que se ha subido el Río Ourense Termal en lo que va de sumar 11 victorias de 12 posibles. Desde el abatimiento -pónganle todos los sinónimos posibles-, donde las derrotas, parafraseando al atormentado Travis Bickle/Taxi Driver, "se sucedían hasta con monotonía, una tras otra, como eslabones de una larga cadena", hasta que, de tanta necesidad le salió una mano con un póker de virtudes: resistió, equilibró, prevaleció, ganó. Desbaratando predicciones ante los importantes, Breogán o Prat, como adecuando a sus intereses el basket average ante aquellos rivales más directos. Hasta, por momentos, "sobrao", en su dominio que no en actitud, como tal pudo ser ante Cáceres el viernes en el Pazo.

Mutación en la que tuvo mucho que ver la llegada al equipo del pívot letón Davis Rozitis. Líder en intangibles y compendio de eficacia. Me explicaba una "carballiñesa" de Letonia que las bajas temperaturas obligan a los niños a refugiarse en pabellones para hacer deporte. De ahí la cantidad de baloncestistas profesionales que surgen de un país, como es Letonia, con poco más de dos millones de habitantes. Conocedor del juego, por esa práctica, su físico -216 centímetrso- y especialización como jugador defensivo en su paso por la Universidad de Hawaii -con reconocimiento académico incluido- hacen de Davis Rozitis un jugador diferencial en esta competición. Difícil un error, intimidador, sistemático en su aportación ofensiva y valoración. El faro en el transvase del COB.