Marcado en rojo

Muchas son las anécdotas. Más la rivalidad. Siempre egoísta. Que si una canasta sobre la bocina del australiano Lougton u otra de Ogirri. Que si el "ourensano "James Hardy " enloqueció al viejo pabellón de Lugo, el traje que Darrell Amstrong le hizo en un partido de Copa Galicia a Tito Díaz. Pero sobre todo ese play off y ascenso -en diferido, cierto, pero no por ello menos celebrado por la afición ourensana.R ecuerdos para siempre. Algún  disgusto como el cruce de play off que el derrengado -siendo suaves- Kenny Green decidió para Lugo o el paso por el Pazo de engreído Davis que, a la oferta de su entrenador Paco García, hizo el partido de su vida. Disgustos para olvidar al día siguiente. 

Así son los derbis. Esos partidos que, como bien explicaba Magic Jhonson en la rivalidad Celtics-Lakers, "cada vez que se publicaba el calendario señalaba en rojo. Para mí la temporada regular constaba de esos dos partidos y 80 más". Así se entiende un derbi. Como lo es, y con mayúsculas, el enfrentamiento entre COB y Breogán. Disputa donde cualquier aficionado puede imaginar el guión de partida, ningún entrenador sorprenderá, ni lo intentará  siquiera, pero que en la trascendencia -rivalidad- termina en manos de los jugadores. Ellos deciden.