Una asignatura necesaria

Una asignatura necesaria

Empieza el curso y, como cada año, siempre hay algo nuevo. Muchas veces la novedad es superflua o, incluso, molesta, como que los libros de texto del año anterior traigan modificaciones mínimas pero que obliguen a los padres a comprar nuevos libros y no aprovechar los del año anterior. 

Sin duda una de las novedades más destacadas es la oferta en cuanto a asignaturas de libre configuración que cada centro ofrece a los alumnos de ESO y Bachillerato.
Este año Galicia es pionera. Por primera vez se ofrece en España como asignatura de libre configuración  en la Enseñanza Secundaria Obligatoria (ESO) una asignatura dedicada de manera específica a la igualdad de género.  

Es curioso que desde hace ya mucho tiempo y desde distintos sectores y entidades se insiste en que el origen de la desigualdad y del machismo está en la educación de nuestros hijos y que los estereotipos  y prejuicios se aprenden desde la más tierna infancia y sin embargo se haya tardado tanto en dar el paso para incorporar una asignatura que trabaje sobre el tema en las educación pública.

También es llamativo que, por ahora, sea sólo la comunidad autónoma de Galicia la que  tome la decisión tan evidente y lógica de crear una asignatura específica.  Es obvio que esta nueva materia no es una vacuna contra la desigualdad y el machismo. En primer lugar porque no es obligatoria, los alumnos la podrán elegir de manera voluntaria y, además, sólo en 1º y 2º de ESO y a razón de una hora a la semana. En segundo lugar porque cuando desde todos los foros que estudian y dedican horas al análisis de las causas del machismo  se refieren a educación no se hace referencia sólo al ámbito escolar sino también, y tal vez, de manera muy especial, al entorno familiar. Queda por tanto la compleja tarea de llevar la equidad de género a las familias en su ámbito privado.

Pero, a pesar de estas matizaciones, que no críticas, debemos reconocer que es un paso importante. Es  un primer gesto para reconocer que la igualdad entre mujeres y hombres es un asunto  de todos, que debe ser asumido por todos. Otorgarle una asignatura específica es la prueba de  que se toma conciencia de la gravedad del problema al que nos enfrentamos. Los datos que conocemos sobre el repunte de comportamientos sexistas entre los jóvenes  son suficientemente alarmantes como para que se tomen medidas. Ahora cabe esperar que sean muchos los centros escolares que incorporen la materia a su oferta formativa y, sobre todo, que esas aulas se llenen de chavalas y chavales dispuestos a desafiar la inercia sexista.