La pirueta de Iglesias

La pirueta de Iglesias

Era cuestión de tiempo y a medida que se acerca el momento decisivo ya no se puede mantener la ambigüedad, ni la incertidumbre y hay que tomar decisiones para que las bases sepan a qué atenerse a la hora de votar. Lo que antes eran prevenciones, respeto a la legalidad y convocatoria de un referéndum con todas las garantías y validez jurídica se ha trastocado ahora en una defensa de la soberanía de Cataluña y, para que no quepa dudas, en el acto central de la campaña del referéndum si finalmente la ley se aprueba el próximo día 6 de una u otra forma, en la Diada del próximo el 11 de septiembre,  

Se puede decir que la posición de Pablo Iglesias ha sufrido una rapidísima evolución hacia el independentismo, que puede situarse en la cena que mantuvo hace una semana junto con Xavier Doménech, líder de los ‘comunes’, con el vicepresidente de la Generalitat y presidente de ERC, Oriol Junqueras, para preparar el día después del 1-O y las previsibles elecciones autonómicas que llevarán a este último al sillón del Palau de la Generalitat. 

Sin solución de continuidad, Pablo Iglesias manifestaba el pasado jueves que Podemos no estaría del lado del Gobierno si este actuaba para impedir que el 1-O  se produjera una “movilización política legítima”, lo que ya era conocido, pero al día siguiente daba el paso definitivo y pasaba a defender la soberanía de Cataluña y daba por bueno el comunicado de los comunes que afirmaba que el 11 de septiembre “es el momento, para reivindicar un país del que estamos profundamente orgullosos, y dibujar el país de mañana”.  

¿Tras esta pirueta y defensa de la soberanía de Cataluña el líder de Podemos puede decir, como ha repetido a menudo hasta ahora que el querría votar para decir que Cataluña debe seguir siendo parte de España?  De una movilización del tipo 9-N ha pasado a avalar el soberanismo. Se queda a la espera del próximo triple salto mortal que le lleve a apoyar el sí en un referéndum de autodeterminación  

El cambio de Pablo Iglesias complica aún más la solución del expediente catalán si la izquierda de Cataluña aglutinada en torno a Ada Colau, Xavier Domènech y Podem, se posiciona abiertamente en favor de la independencia y se convierten en el aliado de ERC, previsible vencedor en las próximas elecciones, con un PDeCAT disminuido, y restando a la CUP su capacidad de influir sustituyendo sus escaños para contar con una mayoría absoluta más estable. Lo que ahora es una mayoría en el Parlament del 80% a favor del derecho de autodeterminación –con la salvaguarda de la legalidad y el acuerdo por parte de los diputados de Cataluña Sí que es Pot- se convertirá en un elevadísimo porcentaje a favor de la independencia, si los partidos constitucionalistas no mejoran sus resultados.

El líder de Podemos coloca tantos huevos en tantas cestas distintas que resulta difícil pensar que las pueda llevar todas al mismo tiempo sin que alguna de ella se le caiga. Cuando aún no ha comenzado a fraguarse la unidad de acción con Pedro Sánchez para marcar al Gobierno, emprende una operación política que traspasa la línea roja fijada por el PSOE de no poner en riesgo la unidad de España. Y si lo que pretende es crecer en Cataluña,  de forma directamente proporcional su apoyo a la secesión le puede restar apoyos en el resto de España.