¡Pobre Socorro!

Joven, 43 años de edad. Cuando estaba practicando la noble ocupación de hacer deporte, fue víctima de un horrendo asesinato. Según información minuciosa de La Región, desapareció el pasado 2 de mayo siendo localizado el cadáver el 6 del presente mes. Treinta seis días de angustia. Días de dolor, de incertidumbre, de vana ilusión de la familia en una tortuosa espera que desembocó en un ensañamiento al morir en manos de un (uno?) malvado sufriendo, según la autopsia, "fuerte traumatismo craneoencefálico con hundimiento de los huesos occipitales y parietales del cráneo".

Puede que la ciencia médica podrá aclararnos el porqué un ser humano se convierte en inhumano. A pesar de los muchos vocablos y acepciones del diccionario de la Real Academia Española no encuentro palabra adecuada para encajar a un criminal de tan horribles miras. 

¿Misoginia? Nos dice la RAE que es "aversión a la mujer". Pero este hecho es, en grado superlativo, muy superior a la aversión. Ojalá que el equipo de investigadores tenga éxito en la búsqueda del culpable. Los que somos padres sabemos lo que se siente por los hijos. Un montón de resignación para los familiares de Socorro Pérez. En cuanto a Socorro (q.e.p.d.) que encuentre la paz que no halló en este mundo. ¡Pobre Socorro!