Pusilámines

Mientras Donald Trump continúa asombrando al mundo con sus salidas de tono y su pulso a los jueces de su país en Europa, los jefes de la Unión Europea no terminan de saber que hacer en esta nueva etapa ante un presidente estadounidense tan peculiar.

No sé a ustedes pero a mí me ha parecido decepcionante el resultado de la última "cumbre" celebrada por los jefes de gobierno de los países miembros de la UE. Es más, habida cuenta del resultado y lo que nos cuesta a los contribuyentes esas "cumbres", más valdría que la hubieran solventado por videoconferencia. Y es que reunirse en Malta para no adoptar ninguna decisión respecto a lo que supone la "era Trump" es cuanto menos incomprensible.

Salvo el presidente de Francia, Francois Holland, que puso encima de la mesa, y lo explicó públicamente, que Europa es una gran potencia económica y que nada de dejarnos amilanar por la nueva Administración Trump que ya ha sentenciado a la UE. El resto de los jefes de gobierno, incluidos los "mandamases" de la UE hicieron un ejercicio de retórica hueca como si temieran decir una palabra de más que pudiera llegar a oídos de Donald Trump y desencadenar alguna de sus reacciones iracundas.

En realidad los "jefes europeos" se han comportado como pusilánimes en vez de hacer valer precisamente lo que significa la Unión Europea económica y políticamente en el concierto mundial. Si uno no se pone en valor el adversario no le va a reconocer ese valor.

Que a Trump y a su "guardia de corps" no les gusta la UE no es una novedad, lo vienen diciendo por activa y por pasiva y lo peor es que la embestida norteamericana llega en un momento de incertidumbre en la propia Unión Europea.

A estas alturas es una evidencia que las "recetas" de la UE, dictadas por Alemania, durante los años de la crisis, lo que han provocado es amén de desafectos entre los ciudadanos hacia la propia UE, también el haber dejado a muchos ciudadanos en los márgenes de la sociedad.

También es hora de abordar el déficit democrático en el funcionamiento de la UE donde en sus centros de poder se toman decisiones de las que los ciudadanos se sienten ajenos. Por no hablar de que la UE continúa sin ser capaz de tener una sola voz en política exterior y a la hora de la verdad priman los intereses de cada Estado que la forman.

De manera que la Unión Europea está en un momento crucial en el que sus dirigentes tienen que afrontar la situación y revitalizar la idea de la Europa Unida en torno a unos valores además de la economía.

Pero si hay algo que la Unión Europea no puede hacer es dejarse achantar por el nuevo presidente norteamericano, es más debe de coger la antorcha y hacer valer su poder económico y político en un momento en que Estados Unidos se está replegando dentro de sus fronteras.

Hay quienes defienden que el bajo perfil adoptado por los líderes de la UE en la "cumbre" de Malta responde al deseo de preservar las relaciones con Estados Unidos. Pero digo yo que es evidente que nadie quiere dinamitar esas relaciones, aunque eso sí, a los amigos, a veces hay que decirles las verdades de frente y en este caso al amigo americano hay que decirle que está muy bien que defienda sus intereses y pase de los demás pero que se le tratará con la misma moneda. Vamos digo yo.