El mundo casual

A pesar del mutable escenario en el que todos escenificamos los episodios de nuestra vida, no es fácil saber qué parte de los hechos se deben a la casualidad y cuál responden a motivos que nada tienen que ver con el azar. Los acontecimientos se suceden muy rápidamente pero dejan varios rastros. Lo difícil es juntarlos todos  y acertar en la identificación de las conexiones. No es, desde luego, una actividad que reporte grandes satisfacciones pero al menos legitima a los curiosos y muestra las excelencias de  practicar la gran virtud de la curiosidad.

Acabamos de saber que Susana Díaz ha decidido adelantar las elecciones regionales de la comunidad que preside al próximo 21 de diciembre, y cuando se produce un episodio de adelanto electoral lo más razonable es preguntarse el motivo. Es posible que no tenga nada que ver, pero se ha sabido también que la Guardia Civil ha seguido el rastro de las tarjetas black de la Junta de Andalucía y el resultado es demoledor. Hasta trece juergas en distintos prostíbulos muy frecuentados en Sevilla, Córdoba y Cádiz pagaron esas tarjetas. Unos 32.000 euros sumaban las facturas de semejantes francachelas. La Fundación Andaluza de Formación y Empleo –la polémica Faffe que aparece con apabullante frecuencia en el voluminoso sumario- era la institución que facilitaba esas tarjetas de libre disposición adscritas a una cuenta de la entidad que llegó a presentar un activo superior a los 800 millones.

Quizá podamos preguntarnos también a estas alturas si la marcha de Cristiano Ronaldo respondió a otras variables que las que se han comentado con insistencia. Ahora sabemos que existe una denuncia en firme de violación que pesa sobre él y una suerte de contrato entre la denunciante y el denunciado por la que el jugador entregaba cierta cantidad de dinero para que  la supuesta agredida mantuviera la boca cerrada. A esta primera denuncia que parte de los Estados Unidos se acaba de sumar otra que le acusa de idéntico delito.

Es muy listo Florentino y está divinamente informado. Por lo tanto, que cada cual se imagine o piense lo que le venga en gana. La casualidad solo se produce en los momentos cumbres del género humano. En los demás, las puntadas no se dan sin hilo.