Hablar mal

Mi admirado Arturo Pérez Reverte publicó un artículo hace unos días en El Semanal, de dos páginas y cuya lectura les recomiendo encarecidamente, titulado "Ahora le toca a la lengua española". 

Un artículo en el que el escritor y académico pone el acento y la crítica en una ¿idea? que se ha extendido últimamente por aquí entre tertulianos, periodistas, medios de comunicación, partidos políticos, programas de televisión, famosillos, escolares, blogueros recién llegados a este asunto, finalistas de OT, una cierta izquierda (da vergüenza decir esto) etc., según la cual hablar y escribir bien en español es reaccionario o digamos directamente facha. Creo que en inglés no, pero no estoy seguro. Y he colegido tras la lectura del artículo, no sé si acertadamente, que en francés tampoco. Ni en alemán, ni en chino. 

En fin, según parece esto solo ocurre y únicamente es reaccionario en español. Cada uno que hable como quiera, claro, que es lo que muy bien explica la RAE a quien quiera entenderlo a través de sus diccionarios, ortografías y otras publicaciones en papel o en internet, que para eso tienen y producen tantas. O sea, el que quiera oír que oiga. A fin de cuentas hablar mal es privilegio de ignorantes.

Amparándose en una supuesta libertad de expresión que no se entiende muy bien, cada vez más gente cree que puede hablar como le de la gana o como le salga del nabo. Y no. Hablar como te da la gana no tiene nada que ver con la libertad de expresión, livertá desprexón, libertádesprechón o como se la quiera llamar. Hablar mal es hablar mal. Puede que hables mal porque no has recibido la educación adecuada, pero también puede que hables mal porque eres imbécil. Se dan ambos casos.

En la fabulosa película "Titanic" de James Cameron hay una escena preciosa en la que Leonardo DiCaprio, un tipo de "tercera clase", o sea una rata, es invitado a cenar en la mesa del capitán, "primera clase", o sea lujo y poderío. El personaje interpretado por el actor hollywodiense no sabe qué hacer con la docena de cubiertos, cucharas y cuchillos que hay alineados a ambos lados de su plato. Entonces la millonaria Molly Braun interpretada por Kathy Bates (una de mis actrices favoritas, por cierto) que está a su lado le dice no te preopupes, muchacho, es muy fácil, cógelos desde el exterior hacia el interior según te vayan trayendo los platos.

La sintaxis, acentuación y puntuación solo son normas que nos hacen todo más fácil. Como saber emplear los cubiertos. O como dar los buenos días en el ascensor. Y solo tienen la importancia que queramos darle.

Si usted es inglés por ejemplo, tener un acento de clase baja lo puede crucificar de por vida. En España no ocurre eso. Yo a veces veo a un andaluz hablando en el telediario y no entiendo una palabra de lo que dice. Pero habla lo mismo que yo: español.