Comprar el invierno

Comprar el invierno

Principiaba el mes de diciembre. En la televisión del bar de una estación de servicio de Ponferrada contaban que Vigo sólo disponía de reservas de agua potable para unas semanas y que en algunos pueblos de la provincia de Ourense ya se estaba abasteciendo a la población con camiones cisterna. También alertaban del riesgo de que se perpetuase la sequía por unas previsiones meteorológicas poco optimistas para una tierra sedienta por un otoño inusual. Un hombre que había seguido con interés la información del tiempo bajó la vista de la televisión y elevó la voz para que el cantinero escuchase su comentario: "El que compró el invierno nunca perdió dinero". La sabiduría popular no acostumbra a equivocarse, pero en la calle el sol calentaba sin clemencia. "El invierno puede llegar más tarde, pero siempre llega", asintió el tabernero, aunque por la temperatura exterior daba la impresión de que estaban jugando al trile con la bolita del tiempo sobre el calendario zaragozano. 

Llegó el invierno, llueve con ganas y nieva sin complejos. Y la estación de esquí de Manzaneda recibió durante los tres días de este último fin de semana a unos 12.000 visitantes. A principios de año llegaron ocho cañones de innivación artificial que permitirá al complejo desestacionalizar la temporada de nieve. Manzaneda reúne todas las condiciones para convertirse en un punto de referencia para los amantes del esquí de Galicia, del Bierzo y del Norte de Portugal. A la inversión de 6 millones de euros, de los cuales 1,5 los aporta la Xunta y otro tanto la Diputación provincial, sólo se le puede criticar que no se haya hecho antes. Es una apuesta segura como se ha demostrado estos días porque "el que compró el invierno no perdió dinero".