Vivir

La irrupción de Podemos en la escena política aportó frescura en un encorsetado Congreso e incluso propició un revolcón en la vestimenta. Las rastas, las zapatillas o las camisetas sólo causaron sorpresa los primeros días. Antes había sucedido en el Parlamento de Galicia cuando Xosé Manuel Beiras armó Alternativa Galega de Esquerdas (AGE) a la carrera para avanzar en las elecciones gallegas de 2012 lo que más tarde sucedería en los siguientes procesos electorales con Podemos o En Marea. Al presidente del Parlamento de Galicia, Miguel Santalices, la vestimenta de alguno de los nuevos diputados le llamó la atención durante las primeras sesiones, pero pronto comprobó que no se necesita etiqueta para argumentar en línea recta ni el desenfado en el ropaje quiere decir que se razone torcido. 

Podemos, un proyecto coral que germinó en las plazas ocupadas por el movimiento 15-M, ha comenzado a marchitarse antes de alcanzar la madurez. La decisión de Íñigo Errejón de concurrir a las elecciones autonómicas en la plataforma Más Madrid de la alcaldesa Manuela Carmena ha molestado a Pablo Iglesias y a la dirección de la formación morada. El secretario general envió una carta desde su retiro por la reciente paternidad para criticar la deslealtad de uno de los fundadores del partido por haber hecho el movimiento a sus espaldas. Y como "Íñigo no es Carmena", Podemos presentará su lista en las autonómicas para decirle a su electorado que lo que vale para la alcaldía no vale para la comunidad, aunque no haya ninguna diferencia ideológica entre los dos proyectos. 

Es comprensible que Iglesias acuse a Errejón de trepilla en un tono lastimero como si hubiese perdido a un hermano, pero el argumento demagógico de Pablo Echenique para exigirle que entregue el acta de diputado lo podría haber firmado una derecha más rancia que algunas de las posiciones de VOX. "Lo coherente sería dejar el escaño, pero es verdad que de algo tiene que vivir Íñigo Errejón hasta mayo de este año y supongo que también pesa eso en su decisión", argumentó en la Ser. Le han abierto la puerta sin que haya pedido marcharse y a Podemos no le sobran referentes y mucho menos aliados ni en Madrid ni en Galicia, a no ser que sólo pretendan sobrevivir.