Iván Mariñas, Galicia en Masterchef

Entrevista

Ha vuelto a Ourense tras participar en el talet de cocina más difícil de la televisión con un honorable puesto de finalista y ya tiene planes para el futuro.

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Llevó el estandarte de los productos gallegos, el pulpo, el arroz con carabineros, el helado de crema de castañas... a la octava edición de Masterchef, el “talent show” más popular de la televisión en España. Iván Mariñas (1981) es coruñés por nacimiento y por pasión por su ciudad, pero también ourensano, donde vive desde hace siete años.

Su tierra de adopción también es el punto de mira en el que tiene puestos sus proyectos, porque Masterchef le ha cambiado la vida y va a tratar de aprovechar el tirón que ha logrado tras haber resultado finalista de la octava edición de este concurso.

1. ¿Qué fue primero, el deporte o la cocina?

El deporte es algo que practico desde niño. Formé parte de la selección gallega de karate y cuando llegó el momento de pensar en un futuro profesional, quise orientarlo hacia el deporte. Me licencié en INEF, en ciencias del deporte en A Coruña, pensando en la docencia entre otras cosas. Luego me fui a Madrid a hacer un master en Salud, con idea de vincular salud y deporte.

2. ¿Y la cocina?

También, desde niño. Mis padres trabajaban y cuando iba al colegio como era el primero en llegar a casa, siempre terminaba las elaboraciones que mi madre dejaba preparadas para la hora de comer. Creo que empecé con diez u once años en esos pinitos en la cocina. Se me daba bien, cogí pronto esos puntos de sabor, y me quedé enganchado de por vida. Hasta el punto de que en las comidas de amigos cocinaba yo, o cuando llegaba la cena de fin de año, pues me encargaba yo de prepararla.

3. ¿Cambia mucho, cocinar para amigos o familiares, o en casa a hacerlo en un programa tan competitivo?

Y tanto que cambia. Yo en casa siempre cociné con mucho relax. Con una cerveza en la mano, o con una copa de vino, charlando, con música. Pero llegas al programa y te das cuenta que no solo tienes a 16 personas encima de ti, sino también a tres jueces que te están mirando con lupa, cámaras, gente de producción preguntándote… no tiene nada que ver con la cocina relajada en casa.

4. ¿Cómo es el proceso de selección para concursar en Masterchef?

Yo lo definiría como unas oposiciones muy duras. Ten en cuenta que nos presentamos 30.000 personas para diecisiete plazas. La cosa comienza con un cuestionario muy sencillo, luego viene otro ya más extenso con un par de vídeos con grabaciones de platos y a partir de ahí empezaron los casting presenciales. Distintos cocinados, la entrevista, la cuchara que es la que te dan en el primer casting presencial, cuando presentas tu primer plato. Y de esos ciento cincuenta o doscientos del día de la cuchara pasamos a 50, que fuimos los que pasamos a la última prueba que es en la que te dan el delantal o te mandan para casa, que fue el primer programa.

5. ¿Se entrenó para unas pruebas tan duras? Imagino que viniendo del deporte sí.

Por supuesto. Pero eso es algo que yo tengo muy claro desde siempre. No te puedes presentar a nada sin prepararte previamente, si te lo tomas en serio. Y además siempre hay cosas que pulir. Yo me preparé todo lo que pude, cada plato con el que fui a una prueba de selección, entre ellos el arroz que me permitió entrar en el concurso en la última criba. Puedo asegurarte que en casa acabamos todos estreñidos de tanto arroz que tomamos. La prueba de la cuchara la pasé con un pulpo y comimos pulpo tres semanas y la del delantal con un arroz de carabineros, que comimos durante un mes.

6. ¿Y cómo se ajusta uno a los tiempos del programa?

Esa es una de las claves. Porque en casa cocinas a un ritmo. Aquí tienes cuarenta minutos para hacer un arroz y tienes que organizar todo para que en esos cuarenta minutos se pueda elaborar y al mismo tiempo que quede en su punto de sabor, de textura, de presencia… es como realizar una coreografía.

7. ¿Antes de Masterchef era usted de cocina tradicional o ya le tiraba la vanguardia?

Yo siempre fui de cocina tradicional con toques. Sobre la base de una receta que había aprendido, no sé, de mi abuela, pues le añadía elementos o hacía cambios que pensaba que podían aportarle algo. Pero nunca fui muy vanguardista, sobre todo a la hora de emplatar, que yo creo que fue mi hándicap en este programa. Creo que me caracterizó siempre la apuesta por el sabor. Y eso hizo que muchas veces llegase muy apurado al momento de levantar las manos y terminar, porque yo tenía que estar seguro de que iba en su punto de sal y de sabor.

Eso es muy gallego

Totalmente. Nos preocupa más vestir por dentro que por fuera los platos. El producto, el sabor, la abundancia… la puesta en escena, la colocación en el plato queda un poco más olvidado y eso en televisión es muy importante. Porque el sabor no se ve pero el plato sí. Es una de las cosas que aprendí en Masterchef.

8. Uno de sus rasgos característicos en el programa fue su apuesta por la cocina gallega y los productos gallegos ¿Por qué?

Es lógico. Soy gallego, son los productos que conozco los sabores que manejo… lo que no se me ocurriría sería enfrentarme a elaboraciones que me resultaran ajenas y aventurarte con muchos productos eso resulta más complicado. No solo me sentía cómodo y por eso los elegía, también tenía un especial interés en darle valor a lo nuestro. Y a medida que iba avanzando en el programa, también me fui motivando para ser un gallego cocinando para dar protagonismo a nuestros productos. Fue mi manera de aportar mi granito de arena en la defensa de la cocina gallega.

9. ¿Tiene planes para ahora?

En primer lugar, seguir mi formación en técnicas de vanguardia gracias a ese curso de dos meses en el Basque Culinary Center. Durante el concurso tuvimos formación, incluso del Basque, que fueron diez clases. Eso son dos semanas. Y ahora se me abre la posibilidad de tener dos meses. Representa el 80 por ciento de tu formación. Sin desmerecer el aprendizaje en el programa que añade otros elementos como la presión, la competitividad...

10.¿Y después?

Tal como están los tiempos, lo mejor es actuar con cautela. Yo creo que todos soñamos con tener un restaurante. Pero con la mitad de ellos en ERTE, no parece ahora el momento para pensar en ello. Yo estoy muy vinculado al deporte y veo mucho más factible emprender un proyecto que vincule una gastronomía de calidad, con una nutrición muy cuidada y el entrenamiento personal. Tengo muchos alumnos en mi actividad de entrenamiento personal, disfruto mucho con ello y creo que por ahí van a ir los tiros.

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