TRAUMATOLOGÍA DE ÉLITE
El doctor ourensano Manuel Leyes Vence, Premio Victoriano Reinoso 2026
NUEVA OURENSANÍA
Un antes y un después el encuentro con Victoria Ollarve Rivas, a la que conocimos trabajando, sonriente y tímida a la par, en una pizzería. Llegó en la segunda vuelta con la información textil que es de recibo, para adornarnos la entrevista. Es esta joven una graduada en administración y contaduría pública en Venezuela, que al venir a este lado, pues como a tantos, le tocó buscarse la vida. “Reconozco que no tengo muchos amigos de aquí, pero por una cuestión de ritmos”, explica. Miestran sus coetáneos gallegos estudian y salen de juerga, ella alterna trabajo con el estudio del carnet de conducir, poco espacio para la vida alegre. “Tengo una amiga y mi novio, que también son de allá”, comenta. “Son distintos swings, los de aquí de siempre y nosotros, a pesar de que tenemos también estudios, no podemos alcanzar esa tranquilidad, ni tampoco queremos al ver la diferencia estar machacándonos 24/7”, opina.
“Yo nací en Caracas, pero me crié en Upata”, comenta. “Conmemora el nombre de mi ciudad a una india, hija de un gran cacique”, explica. Vida urbana a pesar de ser una localidad pequeña, centrada en la minería y el comercio. “Se mueve mucho oro por esa zona”, explica.
Su vida fue un poco al rebufo de sus padres, “de Fuerte Tiuna, la residencia castrense donde vivíamos en la capital, nos mudamos a una zona más rural, en el estado Bolívar”, revela. El padre de Victoria era militar, su madre se hizo emprendedora debido al obligado meneo, ella era estudiante, por aquel tiempo.
“Llegamos a Zaragoza porque allí estaba mi tía, pero nos mudamos porque Ourense es más económico”, declara. Cuenta también que su abuela es de Grixó, una parroquia cerca de Celanova. Allá van los domingos Victoria y familia a misa y a disfrutar de la aldea. “Estuvo veinticinco años en Venezuela y luego retornó”, explica. “La aldea tiene cinco personas, yo les digo abuela a todas las vecinas”, sonríe. Debe ser una alegría ver la mocedad cuando aparece, dulces y rosquillas para las nietas putativas.
Antes de su emigración se produjo la de sus dos hermanas mayores, a República dominicana; hoy una está en Londres, la otra sigue en Zaragoza. “La separación se hace obligada”, reconoce.
Ambiciona Victoria empezar a trabajar en los polígonos ourensanos, “algo más de administración, si se diera la oportunidad”, explica. “Me encantaría seguir estudiando, pero ahora no me lo puedo permitir”, explica. Comenta Victoria en ese exacto momento que se le coló un poco de rimel en el ojo, por eso se le humedece; “lo siento”, dice; vamos a aceptar la coartada, aquí no hay emoción solo es una historia.
“En Venezuela tienes dos opciones, o eres corrupto y haces lo que te digan, o escapar, mantener tus valores y tu dignidad”, explica sobre la decisión paterna, algún día en la defensa y seguridad del país de Simón Bolívar.
Patina Victoria con tabla larga, longboard, pero aquí se anda con ojo porque casi se lleva por delante a una señora. “Fue en el paseo pedí mil disculpas, pero me armaron un cristo”, explica preocupada; ya nos imaginamos la escena, unos pelos bien ahuecados que de repente se ponen de punta. Informamos a Victoria de las inmediaciones del Miño para tal deporte, en las que se puede poner en un periquete desde O Couto, barrio en el que reside.
“Si no vives para servir, no sirves para vivir”, opina Victoria, que se considera religiosa, aunque parece que la frase no va por esos tiros. Despedimos con un “¡Qué ladilla” y un “adeus filla”, el pareado que esta chica construye con las palabras que le vienen de familia.
Contenido patrocinado
También te puede interesar
TRAUMATOLOGÍA DE ÉLITE
El doctor ourensano Manuel Leyes Vence, Premio Victoriano Reinoso 2026
DEFICIENCIAS EN LA SEGURIDAD
Primor cierra temporalmente en la rúa do Paseo en Ourense por incumplir la normativa de incendios
COLABORACIÓN CIUDADANA
Localizan al menor de 13 años desaparecido en Ourense
Lo último