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CRÓNICO
Un medicamento ampliamente prescrito en todo el mundo para aliviar el dolor crónico podría no ser tan eficaz como se pensaba. Según un análisis realizado por el Centro de Investigación de Intervenciones Clínicas Rigshospitalet, de Copenhague (Dinamarca), su uso estaría asociado además a un incremento del riesgo de efectos secundarios graves. Los resultados de este trabajo fueron publicados en la revista BMJ Evidence Based Medicine y han generado un nuevo debate sobre el manejo del dolor persistente.
El fármaco en cuestión es el tramadol, un potente analgésico opiáceo de doble acción que se receta con frecuencia para tratar dolores de moderados a intensos. Durante años se ha considerado una alternativa “más segura” frente a otros opioides, debido a su menor potencial adictivo percibido. Sin embargo, el estudio danés sugiere que los posibles daños del tramadol probablemente superen sus beneficios y que su uso debería limitarse.
Para llegar a estas conclusiones, los investigadores revisaron 19 ensayos clínicos con más de 6.500 pacientes que padecían diferentes tipos de dolor crónico (desde neuropático hasta osteoartritis, lumbalgia o fibromialgia). Aunque el medicamento mostró cierta capacidad para reducir el dolor, el efecto fue tan pequeño que no alcanzó un umbral considerado clínicamente relevante.
Además, los datos revelaron que el tratamiento duplicaba el riesgo de efectos secundarios graves frente al placebo, especialmente eventos cardíacos como dolor torácico, enfermedad coronaria o insuficiencia cardíaca congestiva. También se observó una mayor incidencia de molestias más leves, como náuseas, mareos, somnolencia y estreñimiento.
El estudio advierte, no obstante, que la evidencia disponible presenta cierto sesgo, lo que podría llevar a sobrevalorar los beneficios del tramadol y subestimar sus riesgos. Aun así, el trabajo se suma a una creciente preocupación internacional por el consumo de opioides.
Según datos recientes, unos 60 millones de personas en todo el mundo sufren los efectos adictivos de estos fármacos. En Estados Unidos, las muertes por sobredosis relacionadas con opioides aumentaron de 49.860 en 2019 a más de 81.800 en 2022, una tendencia alarmante que refuerza el llamado de los expertos a reducir su uso.
En palabras de los autores del estudio: “El tramadol puede tener un leve efecto en la reducción del dolor crónico, pero probablemente aumenta el riesgo de eventos adversos graves y leves. Los posibles daños asociados con su uso superan sus limitados beneficios.”
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