GRAN IMPORTANCIA ECONÓMICA
Valdeorras, una historia de éxito en la industria del vino
Sus cuidadoras les inculcan disciplina y contribuyen a su educación integral mientras dura la medida
El departamento de Servicios Sociais de O Barco amontona un buen número de escritos solicitando el ingreso de niños en la casa de familia abierta hace un mes. Hay una natalidad altísima y también muchos extranjeros, comentó el miércoles 27 de febrero su directora, Mirella Prieto Escuredo, buscando una explicación a una demanda media demasiado elevada.
Desde que abrió hace un mes, cinco niños cambiaron su vivienda familiar por la casa familiar de la asociación Arela Iniciativas de Apoio á Infancia e á Mocidade. Creada con la colaboración de la Vicepresidencia de Igualdade e Benestar Social.
Dos de ellos -de cinco y siete años- tienen su domicilio particular en O Barco y los demás proceden de Viana -nueve-, Ourense -15 años- y Santiago -13 años-. Todos proceden de familias desestructuradas, bien por falta de recursos o bien por enfermedad de los padres, fundamentalmente.
Dos de estos jóvenes fueron llevados por los propios padres, que mantienen su tutela. En los tres casos restantes es la Xunta la que determinó el ingreso.
En todo caso, en su nueva residencia encuentran un trato familiar. Ésta es la principal diferencia entre la casa de familia y un centro de acogida, según estima su directora. Reconoce que, sobre todo por la noche, los niños echan de menos la presencia de sus padres. No obstante, la vida que llevan apenas varía de la de cualquier otro menor.
No falta ni la asignación semanal, establecida en función de sus edades, ni el castigo, cuando no se portan todo lo bien que debieran. Se les manda a pensar en la habitación, explica la directora, que cuenta con el apoyo de otras dos educadoras sociales para llevar a buen puerto el nuevo servicio.
La jornada está repartida en función de la asistencia a los centros educativos y del estudio, aunque también hay tiempo para el juego o la lectura. Eso sí, apenas tiene cabida la televisión y cuando se enciende es para ver películas infantiles. En todo momento, las educadoras actúan como lo harían sus padres. Les ayudamos a hacer los deberes y les marcamos las pautas de conducta y disciplina, apuntó la directora.
Mirella Prieto dice que los niños no son malos. El problema es que sus padres no les dieron normas o disciplina, la causa hay que buscarla en la familia.
Vuelven a la familia o se dan en adopción
La presencia de los niños en la casa familia de O Barco es temporal. Una vez resuelta la situación de la familia regresan a ella o se dan en adopción, comenta Mirella Prieto. Este piso está acondicionado para ocho plazas de internamiento -que se prevé cubrir en el próximo curso- y dos de día. Estas últimas están pensadas para aquellos niños que pasan la jornada con las educadoras y cuando llega la noche van a dormir a la vivienda familiar.
Contenido patrocinado
También te puede interesar
GRAN IMPORTANCIA ECONÓMICA
Valdeorras, una historia de éxito en la industria del vino
VARIAS LOCALIDADES
Incendios, lluvias y la corta de madera enturbian las traídas en Valdeorras
140 ACTUACIONES
La vía a Valdeorras se resiente por la falta de mantenimiento
Lo último
Sociedad de Promoción Exterior Principado de Asturias
Bruno López, director general de Asturex: “Exportar requiere paciencia, constancia y músculo económico”
Juan M. Casares
CASTELLUM HONESTI
Trasalba; na memoria e no horizonte