Cristina Morató descubre el lado más humano de seis "Reinas malditas"

Después de sumergirse en la peripecia vital de rutilantes divas del siglo pasado como Maria Callas o Coco Chanel, la escritora Cristina Morató opta ahora por adentrarse en las trayectorias de seis soberanas féminas y en "Reinas malditas" descubre el lado más humano de Sissí o María Antonieta.

Cristina Morató descubre el lado más humano de seis "Reinas malditas"

En una entrevista con Efe, comenta la periodista que el lector conocerá la vertiente más cotidiana de estos dos personajes y de Cristina de Suecia, Eugenia de Montijo, Victoria de Inglaterra y Alejandra Romanov, la última zarina.

Subraya que no las ha elegido por sus tragedias, aunque no esconde que sus vidas "fueron muy desdichadas", sino porque todas ellas han dejado "una profunda huella", más allá de las versiones oficiales que se han ofrecido a partir de películas y novelas.

Morató ha indagado durante meses en sus diarios personales y en las cartas familiares que se conservan para perfilar en este volumen, publicado por Plaza & Janés, media docena de retratos de unas mujeres "de carne y hueso que fueron obligadas a llevar sobre sus hombros la pesada carga de un imperio".

"Eran princesas rehenes -prosigue- que tenían muy poco poder de decisión, con un destino que habían elegido sus ambiciosas madres, esperándose de ellas que fueran abnegadas esposas, meros objetos decorativos de suntuosos palacios y que dieran un heredero al trono".

Además, la mayoría de ellas llegaron a cortes, de muy jóvenes, donde nadie las quería y "a su lado se encontraron con reyes muy poderosos, pero muy torpes, que no estaban a la altura, ni militar, ni política, para dirigir las riendas de sus respectivos imperios".

No esconde que ha disfrutado desgranando los textos que plasmaban en las misivas que enviaban a sus madres o leyendo de la primera letra al último punto del testamento dejado por María Antonieta, "un documento que muestra una gran grandeza, y acaba con el concepto que se tiene de ella de 'cabeza hueca'".

Morató recuerda que en este documento la austríaca pide perdón por el daño hecho y se dirige a sus hijos para que no le guarden rencor por el mal que les haya podido provocar.

Por otra parte, indica que tanto esta reina, como Eugenia de Montijo, ante la adversidad "tuvieron la oportunidad de huir y no lo hicieron, lo que dice mucho de ellas".

Ambas, a su juicio, "demostraron una gran serenidad en cautiverios durísimos, aisladas del mundo exterior, sin apenas contacto con sus familiares, muy solas".

Reconoce que Victoria de Inglaterra, a diferencia de las anteriores, fue un mito de su tiempo, que gobernó durante casi un siglo, y que eligió a su marido, el príncipe Alberto, su primo.

Sin embargo, también puede estar en el libro porque después de sentir adoración por ese hombre, con el que tuvo nueve hijos, quedó viuda y perdió la razón. "Vivió una época esplendorosa -apunta- pero bordeó la locura y abandonó durante un tiempo sus obligaciones".

Con el volumen de más de 500 páginas que ha armado, Cristina Morató quiere "recuperar la voz de estas mujeres, no lo que opinaban los historiadores de ellas".

Preguntada sobre si cree que en la actualidad se da algún caso parecido al de estas reinas, la escritora no duda en aseverar que Masako, la princesa heredera de Japón, es "una reclusa en palacio".

En este punto, rememora que se trata de una mujer muy preparada intelectualmente, de quien el príncipe heredero Naruhito se enamoró, pero "que ha debido renunciar a todas sus ambiciones en aras de dar a Japón un príncipe heredero, que no ha llegado".

Cristina Morató, que dice no echar de menos su paso por la televisión, no para de viajar para sus artículos y reportajes y sólo avanza que ya trabaja en un nuevo libro protagonizado por "una viajera que se puso el mundo por montera".