BOLA EXTRA

Un "caso Wenger" en Ourense

Llegó como jugador-entrenador hace 23 años al Palmés y desde entonces José Francisco ha sido el técnico principal del equipo

José Francisco y una de las plantillas que entrenó en el Palmés.
José Francisco y una de las plantillas que entrenó en el Palmés.
Un "caso Wenger" en Ourense

José Francisco Carballo (24/07/1967) se casó con 20 años. A su mujer no le gustaba el fútbol, tras más de media vida en el Palmés eso ha cambiado. "Non se perde ningún partido do equipo. É un gran apoio".

En la temporada 1995-1996, el Palmés se iba a deshacer. No tenía directiva y un grupo de jugadores se sentaron para hablar y salvar el equipo en el que habían jugado. "Houbo moitos xogadores que non querían que o Palmés se desfixera. Eu tiña 28 anos e fumos despois de xogar nos Chaos, no Coles e nos Veteranos do Amoeiro. Xa estaba no final da vida de futbolista. Unha cousa levou a outra e entre todos decidiron que aquela temporada fora eu o adestrador-xogador. Porque non encontramos técnico. Foi duro, pero bonito".

De aquel recuerdo, han pasado 23 años. En ese tiempo, Arsene Wenger ha dejado un legado en el Arsenal y esta temporada anunció su despedida. La comparación agita al ourensano: "Se che digo a verdade eu son máis do Liverpool". Aunque reconoce que el francés es historia en Inglaterra y en la Premier League. José Francisco tiene en la retina los éxitos con el equipo de su vida. No los olvida. Son pocos, pero intensos."A verdade, é que a miña primeira temporada quedamos antepenúltimos, pero a seguinte empezamos en serio a pretemporada e ascendimos a Segunda provincial. Xogabamos contra o San Amaro o último partido e déronse as circunstancias e festexamos o ascenso. Foi increible". Pero entre ascensos y descensos, tiene una sensación que le pone los pelos de punta. Se ríe y rememora: "Foi na temporada 1997-1998 cando xogamos a Copa Delegación contra o Riós e gañamos. Aquela celebración foi máis emotiva. Festexámolo no momento e é un recordo que teño moi presente". 

Le queda una espinita por conseguir, por celebrar. Ascender a Primera regional. Conocedor de su dificultad, pone objetivos reales a la plantilla para la siguiente temporada: "A nosa meta é estar na Segunda provincial, creo que é o noso lugar. Por exemplo, nós estivemos case 11 temporadas seguidas en Segunda sendo os mismos, fíxate o que significa eso. Ademáis temos un problema grande, que é difícil levar xogadores para o equipo. O final, a plantilla son amigos de amigos ou coñecidos de amigos e con eso sempre competimos". 

No fueron los mismos siempre. Hubo un momento donde la directiva quiso ir un paso más allá. Ponerse nuevos objetivos, más ambiciosos y decidiron no contar con el "Wenger" ourensano. "Foron dúas medias temporadas. Porque a directiva pensaba que os xogadores xa estaban acomodados ao entrenador e a estar sen problemas en Segunda. Decían que había que ser máis duros cos rapaces. Trouxeron dous entrenadores, un de cada vez, e despois deses fun eu outra vez". Se ríe.

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Una muerte inesperada


Una y otra vez, la historia del Palmés se hilaba con la filosofía de José Francisco. Un hombre afable, que está sacando el carné de entrenador. La anatomía es la asignatura más difícil del curso, según dice, pero hubo un tiempo que lo más difícil era controlarse en el banquillo. "Eu antes era moito máis intranquilo que agora. Cos árbitros tiña cada unha... Berráballe cada pouco nos partidos e poñíame dos nervios. As veces, son moi malos de verdade, hai cada árbitro..." El silencio para la frase y prosigue: "Agora, son moito máis tranquilo e cos árbitros non teño ningún problema, son máis diplomático". 

José Francisco también juega en los Veteranos del Palmés y le tocó vivir la parte más negra del fútbol. La muerte súbita de un compañero de equipo tras un partido contra el A Bola en enero. "Foi un mazazo a verdade. Non o esperaba ninguén. Estabamos despois do partido no vestuario falando do árbitro, quitou a camiseta e caeu desplomado. Entre varios intentamos reanimalo e non houbo maneira. Estiveron alí todos os contrarios, pero non pudemos facer nada". Las palabras entrecortadas cargan el silencio. Demasiado intenso. Demasiado triste. 

El fútbol ha marcado la vida de José Francisco y el Palmés ha sido su casa desde hace 23 años. Una cifra solo igualable si se nombra el caso de Arsene Wenger. Ahora con 50 años, José "está cansado, levo demasiado tempo no fútbol". Dicen que los homenajes se hacen en vivo y no póstumos. Pues José Francisco Carballo tiene el suyo antes de despedirse. Antes de dejar la puerta cerrada del vestuario del Palmés. Para eso queda un par de años más. O quién sabe.